El final del Pacto Constitucional del 78 I: La traición de la izquierda

La Constitución del 78 fue un pacto. Un acuerdo entre todas las partes con la sola exclusión del franquismo salvo si la  representación del mismo  se concede a la Alianza Popular de entonces. En ese pacto participó toda la izquierda significativa: PSOE y PCE.

Es evidente que parte de ese pacto fue el borrón y cuenta nueva con respecto a la Guerra Civil. Se trababa de ir a una reconciliación nacional con, por así decirlo, deportividad. Así lo asumió la derecha política con representación parlamentaria y hasta buena parte de la extrema derecha que fue la que autodisolvió las Cortes de Franco y la que hizo el plan de la Reforma política. Conviene recordar hoy a la izquierda española que el pueblo español votó, de forma masiva, reforma y no ruptura desde el impulso del Estado.

Pronto la izquierda empezó a  romper su parte del trato y comenzaron las campañas contra Franco, el franquismo y sobre la Guerra Civil. La derecha política parlamentaria no respondió. Error. Parte de la extrema derecha respondía en la medida de sus posibilidades hasta que voluntariamente decidió que la estrategia adecuada era no hacerlo. Error,  muy probablemente inducido desde la infiltración de este tipo de organizaciones.

Zapatero rompe definitivamente aquel acuerdo con la Ley de Memoria Histórica. Es el final de la reconciliación nacional y la apuesta por la revancha.  O la derecha responde y la extrema derecha también o España camina inexorablemente a una situación muy similar a 1.936 y, esta vez, sin Franco y sin Ejército de Africa si no más bien con una ONG pacifista en los Cuarteles. Si entonces el modelo revolucionario era la Rusia soviética, hoy nos llevarán hacia Venezuela.