El concierto de San Esteve

Una más del Independentismo, ahora han utilizado el tradicional concierto de Sant Esteve en el Palau de la Música, para hacer publicidad de sus reclamos separatistas, con un nuevo montaje, al mas puro estilo de Goebbels, con niños cantores incluidos. Este concierto se celebra desde el año 1913, siendo uno de los más importantes del Palau, y de los más tradicionales de Europa,  por lo que tiene una gran proyección en el exterior, razón por la que han decidido su utilización mediática.

Inmediatamente los medios de desinformación catalanistas, han pretendido hacer de caja de resonancia, a fin de que lo que había sido un hecho minoritario, tuviera una especial transcendencia. Que entre el público asistente, más de dos mil personas,  hubiera una veintena que sacasen banderas estrelladas, no deja de ser anecdótico, mucho ruido y pocas nueces, pero eso se vende como «un gran clamor popular» que pedía la libertad de los presos y la independencia de Cataluña. Lógicamente también interviene en la performance, los organizadores dependientes de la Generalidad y del Ayuntamiento de Barcelona, ya que ambos intervienen en su gestión, como el Ministerio de Cultura. Así, para intentar ensalzar el «orgullo patrio» catalán, meten por primera vez de modo oficial el canto de los Segadores, himno de muerte, oficializado para representar a esa Comunidad Autónoma, asimismo también se interpretó «El cant de la Senyera». Los agitadores repartidos entre el público en un auténtico alarde de manejo de técnicas asamblearias, sacaron carteles pidiendo la libertad de los Jordis, de Junqueras y compañía.

Los medios que apoyan la causa independentista hablan de una manifestación espontánea tan sentida que hizo emocionar a los asistentes. Imaginamos que es absolutamente espontaneo llevar carteles de los Jordis al Palau, como quien lleva cojines a los toros, o llevar la bandera estrellada escondida entre la ropa interior. Es lógico, es algo improvisado, imaginamos que todos estos cagones llevaban la estelada a modo de pañal por si acaso les venía un apretón y llegado el momento se acordaron y  la sacaron llevados por sus ansias de libertad.

Este es un hecho más, una vergüenza más, un ritual más en la escenografía indepe, es una pena que no recuerden que parte de la ampliación del Palau, se realizó sobre la Iglesia de San Francisco de Paula, que había sido incendiada por los rojos en la Guerra Civil; y puestos a recordar es una pena que no recuerden también en este escenario tan dispuesto siempre a reivindicaciones, que los sucesos del Palau del año 60, dieron con los huesos de Jordi Pujol en un calabozo, siendo juzgado por un Consejo de Guerra, tampoco estaría mal recordar el desfalco de más de tres millones de Euros de los fondos del Palau, que fueron a parar presumiblemente a las arcas de Convergencia… Si quieren seguimos recordando.