Dos tontos españoles en Lisboa

Esta noche se celebra el Festival de Eurovisión. La representación española -como viene siendo preceptivo-, lo más tirado de las artes escénicas nacionales. Da lo mismo que nuestros autores triunfen año tras año en todos los certámenes, premios, concursos y galas musicales serias que hay en el mundo: nosotros, para Eurovisión, experimentamos con chiquilicuatres de tres al cuarto como los de este año, una parejita de memos que pueden dar la campanada a pesar de lo que dicen las apuestas.
En su odiosa previa nacionalista, Alfredo y Amaya, han conseguido hacerse tan repulsivos para los españoles como atractivos para los catalanistas. Pero, desde un punto de vista estratégico, la inclinación al voto del nacionalismo es muy superior que la del televidente españolista. Y, por eso, el voto ciudadano puede dar una alegría a los niñatos y esto, a pesar de estar representando a España.

Las casas de apustas siguen colocando a la pareja en posiciones de cola. Los usuarios de Sportium la sitúan en la decimocuarta.
Los principales favoritos para ganar, según las casas de apuestas, son Chipre e Israel. Francia es la otra gran favorita.

Cuando el festival de música gay más importante del mundo acabe nos volveremos a plantear quién es el retrasado mental de RTVE que elige a los participantes en el festival de la canción de las televisiones europeas.