Dos concejales de la CUP en Reus (Tarragona), han sido detenidos en las últimas hora por un delito de Odio

Estos listillos estaban siendo investigados por la comisión de un delito de odio a la Policía, habían sido citados para ir a declarar, habían sido apercibidos de detención en caso de que no depusiesen su actitud y se presentasen ante el juzgado de Instrucción nº 2 de Reus. Y es que no se puede ser tan chulo.

Habían anunciado en su propio Twitter que iban a ser detenidos porque al parecer entendían que “obedecer al mandato popular y denunciar la represión no podía ser delito”.

Pues sí majetes, es delito cuando se va contra el derecho positivo de una Nación, es delito cuando se pretende hacer la ley del embudo y no cumplir las leyes que como concejales luego exigimos que cumplan los ciudadanos. Pero lo estaban esperando, eso les valdrá alguna medalla en su baremo de lucha “antifranquista” a buenas horas. Ellos esperan sin duda que si la moneda cae de su lado en este enfrentamiento independentista, puedan tener reservado un sitio a la diestra “del padre”, por lo que han decidido arriesgar, de momento les han detenido, pero seguramente les soltarán pronto.

La investigación se debía al odio demostrado contra la Policía a la que dirigieron acosos y sometieron a presión en los propios hoteles en los que estos se encontraban, criticándoles por su actitud en la jornada de votaciones del 1-o, para lo cual habían firmado un manifiesto previo que acusaba a la Policía y a la Guardia Civil, de haber roto la convivencia con su llegada a Reus. Es una pena que su detención durará poco, porque podían haber disfrutado durante una temporada de la hospitalidad de los hoteles de II.PP. , justo la misma que ellos y sus gente denegaron a la policía del estado.

Entro otros puntos de acoso, fue especialmente significativo el que se desarrolló delante del Hotel Gaudí de Reus, donde se encontraban hospedados los agentes, y a los que se pretendía echar de la localidad, no sólo desde la calle, sino también desde las instituciones. No olvidemos que estos luchadores de opereta, guerrilleros del antifranquismo (a buenas horas, mangasverdes), han manifestado en reiteradas ocasiones que las calles son suyas, y que en ellas seguirían de pie, alegres y combatientes.

Sólo les faltó decir, aquello del “No pasarán” que también es muy socorrido. Ya veremos si esto llega a alguna parte, yo estoy por correr la voz de que eran fascistas infiltrados y seguro que entonces sí, entonces los fusilan.