Cuba cae. Ya no será comunista

De Ernesto Ché Guevara a Miguel Díaz-Canel va la misma distancia que hay de Cayo Largo a La Habana. De la revolución con púas a la evidencia marcada por el fracaso de un sistema que sólo es capaz de llevar miseria a los pueblos en los que anida. En su movimiento pendular de apertura está dispuesta a cargarse su vector de comunismo y abrir la mano para que los homosexuales puedan casarse. Ya pasaron los tiempos en los que a los maricas se les daba matarile en la comandancia. Y, ahora, el modelo de sociedad con el que babeaba nuestra progresía mira al norte, a la propiedad privada y los negocios. A ver qué tienen que decir ahora los Toledo y Barden de turno; a ver cómo explica su inamovible estupidez Monedero, Errejón o Iglesias. Los rojos ya no quieren ser tan rojos.

La nueva Constitución de Cuba, cuyo texto ha comenzado a debatirse este sábado en el Parlamento, elimina el término comunismo, incorpora las reformas económicas de Raúl Castro en la última década en favor de un socialismo sostenible con propiedad privada y abre las puertas al matrimonio homosexual.

Los más de 600 diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento unicameral) se citan desde este sábado hasta el lunes en La Habana para pulir los 224 artículos divididos en 11 títulos, 24 capítulos y 16 secciones de la nueva Carta Magna, en una reunión sin acceso para la prensa extranjera.

El anteproyecto sometido a debate modifica 113 artículos, añade 87 y elimina 11 respecto a la actual Constitución de 1976 para adaptar el nuevo texto a la realidad económica, política y social de Cuba.