Cuarto Aniversario del fallecimiento de Blas Piñar

Hace ya cuatro años, que se fue nuestro capitán, él fue el guía, el duce, en algún momento de la trayectoria política que la mayoría de nosotros hemos tenido. Uno de los mejores oradores que ha conocido España, católico convencido y consecuente con su fe, posiblemente el notario más afamado de Madrid, o lo que es lo mismo el de toda España, poseedor de la Cruz de Honor de la orden de San Raimundo de Penyafort; fue un gran hispanista, Director General del Instituto de Cultura Hispánica.

Fue procurador en las Cortes Españolas y consejero nacional del Movimiento por designación libre y directa de Franco, y posteriormente durante la democracia fue diputado al Congreso por Madrid, con la coalición Unión Nacional con la que obtuvo casi cuatrocientos mil votos.
Políticamente fue el fundador de la asociación política Fuerza Nueva, creada sobre la revista del mismo nombre; su lema era Dios, Patria y Justicia.

Para los que le conocimos tuvo un montón de valores que poder resaltar, yo personalmente que tuve esa enorme suerte y que me formé políticamente a sus ordenes, puedo resaltar algunas de las que más mella me hicieron:

Fidelidad. La fidelidad al Jefe del Estado, el Caudillo Franco, fue siempre una virtud que supe valorar. Cuando llegan los tiempos difíciles, y todo el mundo reniega de Franco, Blas permanece fiel, y constituye el auténtico Búnker, donde se guardan las mejores esencias del Franquismo.

Oratoria. La Oratoria de Blas, su cultura, su conocimiento de la historia, le permitían dar los discurso y conferencias más vibrantes, que he oído en mi vida, siempre sin leer, no tenía necesidad, estaba sobradamente preparado.

Visión de futuro. Cuando en estos tiempos todo el mundo parece sorprenderse de a qué situación ha llegado el País, en materia de corrupción, en materia de gasto público, en cuestiones de independentismo, de terrorismo, de guerracivilismo. Todo, todo, absolutamente todo, había sido vaticinado por Blas Piñar, sin fallar en nada, y todo el mundo le acusaban de ser un pesimista, un catastrofista, de haberse vuelto loco. Si se leen los discursos de Blas, de hace treinta años, hoy, parece que estuviesen realizados ayer mismo, porque es ahora cuando han adquirido plena vigencia.

Ayer se celebraba una misa para recordar el aniversario de tu muerte Blas.

Para muchos de nosotros estés en el lucero que estés haciendo guardia, al igual que ayer…

Seguimos a tus órdenes.

Blas Piñar López. ¡¡¡PRESENTE!!!