¡Cómo no va a pasar lo que nos pasa con tanto complejo y cobardía!

¿Y a esto le llaman democracia?, uno no puede poner en su propia casa lo que quiera, porque siempre hay algún mequetrefe, algún soplagaitas, en definitiva algún gilipollas que tiene que dar la nota. Así ha ocurrido en el pueblo de Autilla del Pino (Palencia), donde un ciudadano tiene en un inmueble de su propiedad, en la fachada de la casa, dentro de su parcela una placa de cerámica, seguramente regalo de algún amigo, en la que pone «Avenida de Francisco Franco». Y ha sido denunciado por ello.

¿Y quién es el autor o autora de la denuncia?, en esta lista interminable de gilipollas (recordemos que gilipollas es el que hace gilipolleces) o lo que es lo mismo actos de extrema inocencia o necedad, como hacía el alcalde Gil, que fue el que dio nombre al término. Pues bien, en este caso otro alcalde es el culpable, el denunciante es la alcaldesa de Autilla del Río (Palencia) Rosario Díez Rodríguez, que denuncia a este vecino, porque considera que podría estarse vulnerando la ley de memoria histórica por tener en su casa una placa que hace apología del Franquismo. ¡¡¡ DENTRO DE SU CASA !!!. Pero es que para más Inri, la alcaldesa es del P.P. ¡Cuanto acomplejado!

La Alcaldesa, no es que vaya por las fincas y parcelas viendo que es lo que tienen sus vecinos dentro, no, es que en este caso se puede ver desde la calle, y eso ya es delito suficiente. Si la placa pusiera Calle de la Pasionaria, Calle de José Estalin, o Calle del Che Guevara, no pasaría nada, si pusiese Calle de Pol Pot, el tristemente célebre genocida comunista camboyano, sería un ejercicio a la libertad individual del propietario de la casa; pero tratándose de D. Francisco… con el Soviet hemos topado.

Además se da la circunstancia de que el vecino en cuestión, es concejal de otro grupo político en el ayuntamiento, más concretamente del partido Ciudadanos. Y eso le hace ser un enemigo a batir, no sólo en el ayuntamiento, sino de cara a posteriores comicios, que están los naranjas tomando posiciones.

Llegan los siguientes gilipollas, que en todas partes los hay, ahora los de Ciudadanos, que abren expediente informativo a su concejal en Autilla, para ver porqué este tipejo tenía una placa del tio Paco dentro de su propiedad, lo cual es a todas luces, el mayor de los delitos. Imaginamos que al bueno de Gonzalo Trigueros al que le ha relevado la alcaldesa (socios en el equipo de gobierno), de cargo de responsabilidad alguna, ya que últimamente le cuestionaba demasiado.

Y en la cadena de Gilipollas no se puede dejar fuera al propio Gonzalo, puesto que reconoce que si bien es cierto que tenía la placa puesta, él es una especie de chamarilero que recoge de todo, y tiene una especie de museo en su casa, que hasta una bandera republicana tiene. Es decir, Gonzalo además de atesorar cachivaches, atesora disculpas tontas y cobardía.

Veremos en qué queda esto, de momento ya hay otros gilipollas que han hecho correr unos pasquines diciendo que también podría vulnerar la ley de Memoria Histórica una placa que tiene la propia alcaldesa en su casa diciendo que su abuelo fue condecorado con la medalla de la Orden de Cisneros, durante el mandato del Generalísimo.

La Alcaldesa reconoce que la placa existe, pero que está en la casa de su madre, y que en ella se reconocen los méritos que tenía el abuelo, y se la otorgó en el año 61 el Ministerio de Educación. Y que su abuelo no era Franquista porque incluso fue preso político. Y casi le fusilan los nacionales.

RESUMIENDO: Que la alcaldesa la vuelve a cagar, porque si su abuelo era repúblicano y antifranquista y Franco le otorgó por su labor docente una condecoración, es que Franco era bastante más demócrata que toda esta patulea de gilipollas que persiguen a un acobardado mediocre por tener dentro de la esfera privada de su domicilio una cerámica con el nombre de una calle.

¡Cuánto gilipollas suelto!

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