Colau y Urkullu piden la libertad para Cuixart y Sánchez. Dios los cría

Que Ada Colau e Íñigo Urkullu pidan hoy la liberación de los presos preventivos Jorge Cuixart y Jorge Sánchez, los Jordis, no puede sorprendernos a nadie. En especial, no puede sorprendernos la opinión de un lehendakari del PNV, acostumbrado a un umbral de violencia doméstica muy superior al que pudo vivirse en Barcelona el 20S. Es imposible que Urkullu entienda la violencia frente a la Consejería de Economía cuando desde su partido se ha estado alentando el asesinato sistemático de civiles a manos de ETA, premiando a los muchachos de la Kale Borroka y festejando la salida de sus convictos asesinos. Al lado de lo que tiene en casa, lo de Barcelona es un juego de niños.

Tampoco puede extrañar las declaraciones de Colau, habituada al escrache y la ocupación. Convertirse en alcaldesa no ha raspado a la podemita esa pátina de miliciana sucia y sanguinaria.

Pues eso, que lo de hace un año fue una reunión de hippies emporrados y participantes del concurso de Miss España pidiendo la paz mundial.