Chuletakari Sánchez debe dimitir

Pese a su actitud de matón de puticlub, Pedro Sánchez “chuletakari” debe dimitir como presidente del Gobierno. Lo que demuestra la exposición pública de su tesis es que alguien que no fuese él, o la persona designada por el interncionalismo del Nuevo Orden, podría enfrentarse ante un tribunal serio y superar una lectura rápida del documento ahora expuesto. Nadie que no fuese el protegido y designado para revolver los cimientos sociales de España podría escribir 400 páginas dirigidas por un catedrático con sentido común. Cuesta creer que el sistema académico español pueda consentir basura tan lamentable coma la tesis de Pedro Sánchez, que a la vista de las sandeces volcadas en ella se pueda otorgar un “cum laude” al majadero que sostiene como conclusión a sus tesis la que engloba unas frases de este pelo:

Resulta, en consecuencia, necesario concebir una diplomacia económica con márgenes más amplios, que ensanche su horizonte de actuación hacia terrenos como la gobernanza económica global, la seguridad económica global, la seguridad económica, la energía y la sostenibilidad global.

Es un campo fecundo, aún poco explorado en España, para la acción política y la investigación académica de la diplomacia económica, a la que la presente tesis ha tratado de realizar una humilde contribución. 

Lo que se mantenía hace seis años está íntimamente relacionado con lo que se hace en cuanto se accede al cargo de jefe del Ejecutivo: podar las raíces de España, dar alas a cualquier imbécil separatista que aflore en suelo patrio, establecer parámetros de opinión con leyes mordaza que no puedan contradecir los postulados universalistas por los que aboga su gabinete, abrir fronteras a la invasión multicultural -por llamarlo de algún modo- que permitan la sustitución racial y, por tanto, diluyan la identidad como nación de España, de pueblo español como conjunto de compatriotas que trabajan unidos en pos de el bien común, mientras se atizan las diferencias regionales bajo diversidad cultural, las diferencias políticas con posiciones antagónicas insalvables que solo pueden superarse con la confrontación y el aniquilamiento y las diferencias sexuales estableciendo como encabezado el carácter feminista de su acción de gobierno.

Sánchez no engaña a nadie; posibilita los intereses de muchos grupos. Sánchez no es un hombre cultivado, innovador en cuanto haya emprendido (tampoco lo son ni Rivera ni Casado), líder. Sánchez es el tonto útil de Soros, el último presidente de un gobierno de España tras el que no quedará nada en pie. Y por esto tiene que dimitir, o dimitirlo.