Cerca del campo

De la comparecencia de ayer de la portavoza en el Congreso de Podemos, el partido de la gente (cada vez más, de menos gente), Irene Montera, dando explicaciones de cómo dos jóvenes diputados emprenden un “proyecto familiar” que les lleva a buscar durante mucho tiempo una casa “cerca del campo” -comparecencia que hemos visionado cientos de veces y que no nos deja de sorprender y avergonzar- nos quedamos, sin duda, con la cara final de Irena cuando la periodista (¡qué hija de la gran puta, qué pregunta!) intenta indagar los motivos que llevan a la podemí a afirmar que la vivienda de De Guindos era para especular y su “proyecto familiar cerca del campo” es para vivir. Es la cara de “me la han clavado otra vez”.

La forma de expresarse de la podemita Irene Montero, portavoza del partido de la gente, es, cuando menos, curiosa. Dejemos a un lado el que una feminista-abortista decida tener un “proyecto familiar” (planificado de antemano, que estos chicos son muy cuidadosos para eso) en el mismo instante que “el coletas” pone la pica en Flandes y deja la semillitq para los gemelos. El “proyecto familiar” se confirma y hay que buscar una casita para vivir. ¿Dónde? “Cerca del campo”. Otro hito de la expresión española: Cerca del campo. A un palmo y medio de una margarita rara, de esas que no crecen en Vallecas ni en los huertos urbanos. Cerca del campo, de las vacas y los grajos. Expresión tan cursi solo podía salir de la boca más cursi del Congreso.

Que ¿cómo pueden meterse los políticos de la gente en una hipoteca a 30 años de 600.000€? Sencillo: son diputados y les llega el sueldo. Inténtelo usted con el suyo, “gente”.