Castigo argentino

La invasión más grave que sufrimos no es la de senegaleses, marroquíes o libios; la invasión más grave que sufrimos es la de argentinos. Salvo honrosas excepciones, los del país de La Pampa que nos han tocado en suerte son un auténtico incordio. Se reconocen principalmente por su marxismo, sus deficiencias psíquicas o físicas y su preocupante mala baba.

Entre los hombres, uno de los peores es Dante Fachín, que con ese nombre no tiene nada de facha y sí mucho de anticapitalista. Ha salido, además, catalanista, pancatalanista y separatista catalán. Una joya de muchacho.

Entre las mujeres (o lo que sea) la palma (desgraciadamente no la del martirio) se la lleva esa monja de Satanás llamada Lucía Caram. Sus declaraciones suelen estar respaldadas (o toleradas al menos) por el jefe máximo de su Iglesia, otro argentino, el padre Bergoglio. También es separatista y eleva su odio a España a la enésima potencia. Sus últimos comentarios políticos han sido para prohibir (como si pudiese hacerlo) la presencia del Rey de España en los actos de homenaje a las víctimas de los atentados yihadistas de Barcelona de hace exactamente un año.

Finalmente, entre lo incalificable, tendríamos que hablar de la Minga de Echenique. No sabemos si es animal, vegetal o cosa. Vecina de los anteriores, ejerce su odio a España desde la capital maña, a los pies de la Pilarica.

Habría de plantearse las devoluciones en caliente, en frío o en templado de estos engendros por la salud de todos.

1 Comentario

  1. Ya se sabe lo que se suele decir de los “boludos”

    El mejor negocio: “COMPRA A UN ARGENTINO POR LO QUE VALE Y VÉNDELO POR LO QUE DICE QUE VALE”

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