Bonito país está quedando

En la carrera desbordada de títulos ficticios y másters del universo ha terminado de caer el presidente del Gobierno por el asunto de su tesis, un tema viejo. Albert Rivera se ocupaba ayer de que la carga mediática tuviese su mayor efecto sacando la cuestión en sede parlamentaria y el diario ABC habla ya de plagio y autoplagio de manera descarada.

Éramos conscientes y veníamos notando que hacía décadas no accedía a la carrera política y al oficio de diputado gente de altura. Veíamos que eran los números cuatro, cinco -o veinte y veintiuno de cada promoción- los que se metían en las organizaciones políticas para ordenar la vida de los descuidados y estúpidos ciudadanos. Modernos personajes que, como la ex ministra de Sanidad, de infausto nombre, ponían en tela de juicio a célebres catedráticos con sus copiadas tesis y teorías feministas. En condiciones normales, en una sociedad que de verdad premiase el mérito y el esfuerzo personal, Carmen Montón nunca hubiese podido pasar por la universidad o lo hubiese tendido que hacer pagándosela enteramente de su bolsillo. Menos, publicar una tesis sobre temas tan alejados de sus capacidades como la maternidad o la familia. Menos aún llegar a ser ministra de un Gobierno de titiriteros y astronautas.

Ahora es el mismísimo presidente del Gobierno el que suscita las dudas con sus tesis a la oposición. Va a hacer compañía al jefe de la Opsición y al genio de la remuneración por trabajos intelectuales, Monedero. Y luego resulta que lo que está mal es la FP. Y Franco el malo por ser general con 33 años.

Sabíamos que ser político es sinónimo, en nuestros días, de vendehumos, crecepelos y otros chismes y por eso, desde este medio, no pediremos más peras al olmo. Pediremos una comisión que abra un estudio para elaborar un informe sobre el juego limpio y legalidad en la obtención de certificados médicos y notas de disculpa por no asistencia a clase. Cualquier cosa menos meternos a investigar los conocimientos de sus señorías, que ya anticipamos nulos en casi todos los campos simplemente por el hecho de estar ocupando un escaño. Empezaremos a tomarnos en serio la profesión política y la función pública cuando personajes como Rufián estén sudando la gota gorda en una zanja o Tardá despachando ferralla.

Bonito país les está quedando.