Bélgica: una fábrica de depravados

A menudo los españoles nos autoflagelamos y pensamos con vergüenza lo atrasados que vamos respecto a otros países de la Europa occidental, que somos “differents” y demás pensamientos y tonterías progres que nada tienen que ver con la realidad. ¿Pero qué pasa con el país cuyas élites, empezando por el rey y su primer ministro, han salido salpicadas por todos los escándalos de pederastia de ámbito continental? Nos estamos refiriendo a Bélgica.

Sin dejar de mencionar que Bélgica cuenta con más de un millar de víctimas de curas pederastas y es el país occidental con mayor número de suicidios, es especialmente sangrente el caso del diputado que tomó la palabra en el Parlamento de Bruselas para denunciar la red de complicidades políticas que apuntaban a un inminente indulto del pedófilo y asesino de niños Marc Dutroux. Sin pelos en la lengua, acusó al primer ministro y buena parte de la élite belga de prácticas pederastas sin escatimar ni en datos ni en informaciones haciendo referencia a a los Rothchild y  al Club Bilderberg, llegando a hablar incluso de sacrificios humanos.

 

Otro ejemplo mucho más reciente de la degradación de Bélgica, es el caso de varios militares y policías belgas que mantuvieron una orgía en una comisaria durante el periodo en el que Bruselas estuvo en alerta máxima por riesgo de atentado terrorista.

¡Bélgica! Ese país refugio de etarras, filonazis, racistas… y fábrica de depravados. Con lo tranquilo que parecía…