Ayer procesionaron los Armados de Esterri D´Àneu, celebrando su tradicional a la vez que ridículo desfile.

Esta tradición que se perdió con el paso de los años, fue en mala hora recuperada recientemente en 1992,
La característica principal de dicho desfile es que los romanos, en vez de ir vestidos de romanos, van vestidos de cupletistas (si es que el cuplé hubiera existido en esos lejanos tiempos), desde luego si hubiesen ido a una fiesta toga, con la toga hubieran ido tan guapos, porque el desmelene de sus trajes, sólo podía haber salido de la alborotada cabeza de Calígula, parece mentira que siendo Cataluña la zona de España donde más se fabrican telas, puedan luego combinarse en una mezcla semejante de mal gusto, de imperial travestismo y de outlet de mercadillo. Analizando la vestimenta podríamos decir que el pectoral a modo de corpiño, ha salido de la tela con la que tapaban los buhoneros las ventanas de sus carruajes, la esclavina, perece un capote infantil de los que venden a los turistas cerca de la plaza de toros de “Las Ventas”; en la cadera la toquilla de la abuela, y a modo de falda, el sobrante de las telas de Laura Engells en la “Casa de la Pradera”, sin hablar de los pololos, casquito con penacho incluido o alpargatas. Vamos… todo muy romano, y si les faltaba algo para el disfraz de payasos, le han añadido a la lanza un lacito de color amarillo, reivindicando la libertad de los golpistas del procés. Ahora ya sólo les falta la nariz colorada de goma, y la flor que escupe agua en la solapa, para tener el kit completo. Solo se salva la Samaritana que está de buen ver.