Atrapados en la nieve: Seamos serios

El fin de semana de Reyes ha traído consigo unos días duros para las carreteras españolas: la AP-6, la autopista de peaje que une Las Rozas (Madrid) con Adanero (Ávila) y que con la entrada del año nuevo ha subido su tarifa de 12,25€ a 12,50€, fue escenario de multitudinarios atascos, en los que decenas de vehículos quedaron atrapados en las vías de entrada y salida de la capital durante horas, con pocos recursos para hacer frente a una situación extraordinaria. La Dirección General de Tráfico (DGT) había establecido el nivel negro para esta carretera y pedía que no se circulara, pero ya era tarde y se convirtió en una ratonera.

Los conductores culpan a la DGT y a la concesionaria de la autopista, Iberpistas —del grupo Abertis—, contra la cual el Ministerio de Fomento ha abierto un expediente informativo. Desde Tráfico, sin embargo, dicen que la culpa recae en mayor medida sobre los propios conductores: el director general de la DGT, Gregorio Serrano, afirma rotundamente que se informó debidamente del riesgo de nevadas en los paneles informativos, pero que hubo automovilistas que «o no se han enterado o no han tomado las precauciones necesarias», aunque después corrigió sus palabras y dejó claro que no toda la culpa era de los conductores.

Lo cierto es que, en cualquiera de los casos, la Unidad Militar de Emergencias (UME) tuvo que desplazarse, junto a la Guardia Civil, para realizar las labores de rescate de los vehículos atrapados en la nieve, y entre 3.000 y 3.500 vehículos sufrieron las consecuencias de la nevada que hizo cerrar la autopista.

Lo cierto es que una semana anunciando por tierra mar y aire, la gran nevada, y se meten 3.500 coches en la autopista. Y muchos con poca gasolina, sin cadenas, sin alimentos, sin bebida y con niños… En España nos hemos acostumbrado a que los problemas causados por nuestra negligencia, siempre son responsabilidad de los demás y así nos va.