Asturias es España y, lo demás, tierra conquistada

Pero esta verdad absoluta no es óbice para que entre la población asturiana crezca la misma ambición abyecta del separatismo excluyente. La pelea de los asturianistas, seguramente la especie más estúpida de separatista posible, es ahora la oficialidad del dialecto bable, inventado hace algunos años de igual manera que el batua en Vascongadas o el cachopo en su gastronomía.

Miles de personas se manifestaron ayer en Oviedo para reivindicar la oficialidad del “castellán mal faláu” en el Principado de Asturias. Convocados por la Xunta pola Defensa de la Llingua Asturiana, diversas asociaciones y partidos políticos, entre ellos Podemos, IU y, por primera vez, el PSOE (que gobierna la comunidad autónoma), unas 5.500 personas salieron a la calle en la concentración más numerosa de cuantas se han celebrado en la capital asturiana desde hace más de dos décadas.

Bajo el lema de Agora ye’l momentu y con el sonido de fondo de dos bandas de gaitas, un grupo de panderetas y una batucada, los manifestantes partieron de la estación del Norte y recorrieron la calle Uría, principal arteria de la capital asturiana, hasta la plaza de la catedral, donde finalizó la marcha dos horas después con la lectura de un manifiesto y el tradicional culín de sidra.