Así se produce el «apartheid nacionalista» contra lo español

Sólo tiene uno que manifestarse unionista, y hacer un alarde de valor, en terreno hostil, para que las maniobras oscuras que intentan evitar que el ejemplo cunda, se abalancen sobre uno, y la falsa acusación, la descalificación y el sambenito se conviertan en lo habitual, hasta conseguir aplicar ese cinturón sanitario que rodee al desafecto; quedando este, segregado, perseguido y atacado. Pero eso sí, que parezca que la culpa es suya.
Como ejemplo tenemos el de Jordi Cervantes, un joven de Balsareny, al que hace poco le quemaron la casa por tener una bandera española en el balcón del edificio. Ese es el hecho real, y a partir de ahí, algunas noticias interesadas contra él, que transcribimos a continuación.
1º.- Justificación de que lo que le pase… no está de más: “El inquilino del piso de Balsareny donde este sábado se produjo un incendio, supuestamente por quemar la bandera española que había en el balcón del edificio (supuestamente…ahí… sembrando la duda). “Es un ultra, que se habría pasado la tarde del sábado quemando esteladas y llamando al timbre de la casa del alcalde de la localidad”.
Ese mensaje corrió como la pólvora por la localidad y a través de twitter, donde se le entrecomillaba de “víctima”. Posteriormente el tema se oficializa a través del sistema de voceros de la causa indepe, así pues, Nació Digital ya dice que el propietario del piso donde estaba la bandera española, (omite que fue quemado), estaba con una docena de ultras frente a la casa del alcalde, y quemaron una estelada delante del portal.
A partir de ese momento Nació Digital y otros medios, empiezan a hacer circular un bulo: “Corre por el pueblo una versión del incidente de la bandera española que dice que el fuego lo habrían provocado los propios afectados para criminalizar el independentismo” El colmo, cualquiera quema su casa, para echar la culpa, al independentismo. Aconsejamos a nuestros lectores que hagan esto cada fin de semana un par de veces al menos. ¡Manda h…..!
Seguimos; Jordi Cervantes había denunciado el 9 de octubre que su hijo de 9 años había sido agredido por un vecino por desenganchar unos carteles de propaganda independentista. Sin embargo los responsables de la segregación de los españoles en su territorio, mantienen la excusa que dio el investigado en su declaración, donde se dice todo lo contrario: que cuando el denunciado por agresión, volvía a colgar los carteles que el niño había arrancado, y lo hacía con proverbial paciencia y tranquilidad, el padre se dirigió a él, con gravísimos insultos y descalificaciones, e incluso le causó desperfectos en la puerta de su domicilio. (Volvemos a reconvertir a la víctima en el victimario)
Y ya como últimas guindas del pastel las siguientes:
El pasado 22 de noviembre un grupo de excursionistas del Centre Excursionista de Vilafranca del Penedès, se estaba haciendo una fotografía en la cima del Collbaix, y fueron insultados por un españolista, al que como no podía ser de otro modo, identifican sin duda como ….Jordi Cervantes.

Como remate además, de lo malísimo que es, y del contubernio fasciopatriótico el propio presidente español, Mariano Rajoy, telefoneó a la familia del ultra, y habló con su mujer, dándole apoyo por el intento de quema de la bandera española en su casa.
Y es así, con técnicas de propaganda y contrapropaganda, típicas de los servicios secretos de regímenes totalitarios, así es como se anula y se consigue alienar a la población que no es de la cuerda nacionalista, a fin de dejarlos a los pies de los caballos. Nada nuevo, más de lo mismo.

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