Así le va a Jorge Sánchez, uno de los Jordis, en Soto del Real. No hay quien le aguante

GRA352 REUS (TARRAGONA), 27/08/2016.-El presidente de la ANC, Jordi Sánchez, durante la accion realizada por la ANC con 200 maniquis que han llenado la Plaza del Mercadal de Reus para denunciar el inmovilismo del Estado.- EFE/Jaume Sellart

Uno de los presos más famosos de la prisión de Soto del Real es el líder de la ANC, el barbitas que ingresó el pasado 16 de octubre en una celda acusado de un delito de rebelión y al que,  entre Vivas a España,  algún gitano le ameniza la estancia enseñándole el miembro.

Está en distinto módulo que el otro Jorge, el de Omnium,  con el que apenas se ve. Tan sólo algún rato perdido que pasan ambos en la capilla donde,  con mucha devoción,  se deben de encomendar a la Mare de Déu de la Mercè, patrona de Barcelona, y además patrona de los presos, que ya es casualidad.  Jorge Sánchez lo está pasando autenticamente mal, a pesar de lo que cuente su mujer, y es que no debe ser muy agradable,  para uno de los adalides del independentismo, despertarse con el himno de la legión o con  el de la nación que le mantiene encerrado. Quizás por eso camina sólo por el patio, en chándal y con la cabeza tapada con la capucha. Los tres primeros días le metieron en la celda con un empresario con problemas de Hacienda, llamado Rodolfo, recluso  tranquilo y no problemático, con el que no cruzó una palabra los días que compartieron celda.

Posteriormente pasó a la celda 315, donde su nuevo acompañante, esta vez un peruano,  al que se la traía al pairo la supuesta represión hispana en Cataluña, solicitó un cuchillo para cortarse las venas, en su defecto unos tapones para los oídos, o si no, al menos que por caridad,  le cambiasen de chabolo; que el tal Jordi se pasaba hasta las tres de la mañana hablándole de segadores y que él estaba preso por no haber querido doblar el lomo.  Dada la “matraca independentista” que le daba de continuo, y que el peruano no estaba interesado en políticas, a Jorge le han cambiado nuevamente de compañero: esta vez es un español, llamado William y sobre el que su empresa homónima Williamhill, dedicada a las apuestas, está elaborando una nueva sobre cuanto le durará el nuevo compañero esta vez.

Jordi Preso

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