Algeciras, las drogas: hostias, santas hostias

Algeciras, el Campo de Gibraltar, aparecen a diario en nuestras noticias con testimonios relacionados con el tráfico de drogas. Marruecos gana un buen dinero exportándonos su mierda con cruzar el Estrecho de Gibraltar en lanchas a toda velocidad. Al final, nos encontraremos en toda la zona de Algeciras con un problema grave de seguridad, con un mundo de tráfico de drogas, corrupción, violencia y todo lo que, más o menos, conlleva este tipo de actividad.

¿Cómo impedirlo? Hostias. Santas hostias. No hay otra. Y el que diga que hay otra manera miente y condena, por cierto, a millones de seres humanos, jóvenes y no tan jóvenes, a terminar siendo estúpidos consumidores puntuales de drogas candidatos a drogatas o drogadictos de mierda pendientes a diario de su sustancia de mierda.

Por supuesto, el tráfico de drogas debe seguir penalizado. Y nuestra opinión es que el consumo de drogas también debiera estar penalizado. Todos sabemos que hoy la droga está al alcance de la mano del que la quiera en la noche y en el día. Nuestro consejo para eliminar tanto el tráfico como el consumo es sencillo: penas de prisión y hostias, santas hostias. De ambas medidas, la más eficaz, la segunda.