Aires de República para el nacionalismo Catalán

El Independentismo catalán brinda con cava, ve cercana su victoria, se equivoca porque a la Unidad de España le queda mucha vida, y muchos patriotas dispuestos a defenderla, pero ellos sólo ven que su «president» Puigdemont es libre, y que la resolución judicial alemana da un espaldarazo a las aspiraciones republicanas de los catalanes soberanistas.

Desde luego ellos tienen diseñada una estrategia que no tiene Rajoy, ellos han creado toda una oficina de Marketing de la que España adolece. Saben sobradamente la importancia de que Puigdemont siga siendo el referente en Europa del independentismo amable, de la revolución de las sonrisas, y para eso es secundario que sea o no el presidente oficial, su labor es otra, ya le han definido como su Dalai Lama laico, ha de ser su líder espiritual, su embajador en Europa, su «president en el exili» Quieren que Bruselas o Berlín, o donde esté él sea la capital de la República Catalana, mientras no pueda serlo Barcelona.  Están asumiendo que la independencia ha de ser más lenta, la declaración unilateral de independencia ha de pasar a un segundo plano. La simiente está echada, ahora hay fque abonar, hay que regar. Entonces no contaban con el apoyo de Europa, y ahora aunque tímidamente han de apalancar en las pequeñas grietas que se han abierto.

Lo sucedido con Alemania ha malherido la estrategia española, pero saben que aún la victoria no la tienen en la mano. Ahora tienen que mover otras estrategias, por una parte conseguir la unión entre las diferentes sensibilidades del nacionalismo catalán; por otra parte resquebrajar la «unidad» de PP-PSOE-Cs. y luego buscar apoyos del resto de los independentistas de otras autonomías. Saben que si se equivocan aumentará la xenofobia anticatalana, y ese sentir actual del pueblo español, hace que el PP tenga secuestrado al PSOE, (o al menos eso piensan).

Por eso ahora el nacionalismo Catalán está en otra estrategia, tienen que sacar adelante un gobierno títere, pero que desmonte la aplicación del artículo 155, debiendo por supuesto pleitesía y respeto a su presidente legítimo que permanecerá en Europa (Puigdemont), hasta el momento que como Tarradellas, pueda decir : Ja soc aqui.

Creen que España está herida de muerte. pero con un poco de habilidad política, (y no sólo judicial), conseguiremos que el muerto «goce de mucha  salud».