Ada Colau, atrapada en su propia estupidez, prohíbe una cacerolada contra la instalación de una mezquita

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha advertido a los vecinos que protesten contra la instalación de una mezquita, en el distrito de Nou Barris, de que serán sancionados si llevan a cabo caceroladas o cualquier otra manifestación que afecte al nivel acústico.

La prohibición contrasta, sin embargo, con la permisividad de la regidora tras las detenciones de los dirigentes golpistas-de ellos, aún en prisión están el ex vicepresidente Oriol Junqueras, y los líderes de la ANC y Òmnium, Jordi Sánchez y Jordi Cuixart– cuando no puso inconvenientes a las caceroladas por toda la ciudad y a altas horas de la noche.

Queda claro el doble rasero a la hora de hacer política y cómo entienden estos tipos el tema de la libertad de expresión.