Acusan a Losantos de hipermachista por sus opiniones en el caso del «pescaíto»

No es Jiménez Losantos de nuestra devoción, pero no estamos de acuerdo en esta ocasión con el ataque furibundo que se le está haciendo sólo por el hecho de decir lo que muchos pensamos.
A raíz de la terrible muerte del niño almeriense Gabriel Cruz al que cariñosamente apodaban «el pescaíto», y de haberse descubierto que el asesinato ha sido realizado por la novia de su padre (sin presuntamente porque lo llevaba en el maletero del coche), el periodista Losantos ha hecho algunas manifestaciones que rápidamente han sido calificadas como mensajes hipermachistas.
Que Losantos no es políticamente correcto es un hecho. Que la asesina del niño de Níjar es una mujer, también lo es. Para la mayoría ha sido una tragedia, muchos medios han mencionado la muerte ahora ya también sospechosa de la hija de Ana Julia Quezada, y eso se puede decir, sin ningún problema, pero lo que no se puede decir es que la asesina no es asesino, sino asesina. Poco importa, bien es cierto, y lo triste es el hecho desgraciado de haber segado la vida de un niño de 8 años.
Pero no es menos cierto que aún retumba en nuestros oídos el mensaje feminista del día 8 de Marzo, donde el sistema patriarcal había de ser eliminado, y los hombre éramos maltratadores y asesinos en potencia.

El periodista dice que España no es Namibia, en cuanto al maltrato, y que no es cierto como dice Manuela Carmena que las mujeres son todo paz y amor.
Jiménez Losantos ha tirado de estadística para decir:

«De los 23 niños asesinados el último año en España, 16 lo fueron por sus madres. ¿Pero no habíamos quedado en que las mujeres no matan? ¿No era que los hombres somos malos por definición y las mujeres sufrían nuestra brutal violencia?», ha insistido.

Es real, ellas no son peores que ellos, pero también son capaces de cometer barbaridades, mueren más mujeres a manos de sus maridos, posiblemente porque sean más débiles, del mismo modo que mueren más hijos a manos de sus madres, porque son más débiles.
Estamos acostumbrados a ver como la televisión lanza a diario las cifras estadísticas de las mujeres muertas a manos de sus maridos, pero no estamos acostumbrados a saber cuantos maridos mueren a manos de sus mujeres, porque no hay estadísticas, tampoco las hay de los maridos que se suicidan a causa de los maltratos psicológicos que reciben. Pero esto no es una guerra de sexos, alguien debería ver que la maldad no es privilegio de los hombres, ni el hecho de llevar faldas te dota de un aura de santidad. Los hombres y las mujeres pueden ser malos o buenos independientemente de su sexo, o como se diría ahora de su género.
Pero es que además Federico ha hablado de las denuncias falsas, y de la inconstitucional ley de violencia de género a la que ha calificado de inútil.

Pero ya lo que ha despertado todas las iras de los politicamentecorrectos ha sido que mencionando de nuevo el tema del pequeño Gabriel, ha dicho con mucha sorna «Debe de haber un error en la detención del presunto asesinato de Gabriel. La asesina es una mujer, y para colmo inmigrante y, además, de color. Imposible».

No son variables que definan a un asesino, es cierto, pero también es cierto que es una realidad innegable, es decir ni se puede considerar que esos factores han sido determinantes, ni se puede caer en pensar que mencionarlo es ser racista o misógino. El próximo asesino puede ser hombre, blanco y hasta católico, la diferencia es que entonces la prensa general no será tan remilgada para publicarlo, y hasta se buscarán razones en su educación conservadora, o en su supremacía racial.
Algún día descubriremos que ser un canalla no entiende de sexos, colores, nacionalidades o ideologías.