A la manada y a su presa las hemos criado nosotros. Ni ellos ni ella se merecían ser como son

Pérez Reverte contestaba a Charnego, alias Rufián,  el perrete ladrador que la ERC saca a pasear por  Madrid, diciendo algo así como que a Gabriel Rufián nos le merecemos los españoles por haberle criado así. Al hilo de esta respuesta creemos que,  de alguna forma, esa tesis se puede trasladar a los hechos  sucedidos en los safermines de Pamplona a consecuencia de los cuales una chica denunció haber sido violada por cinco tios: la manada.

No podemos desde aquí entrar en el  fondo en unos hechos que se están juzgando. Corresponde a los jueces determinar si hubo violación o no. Pero si podemos entrar a enjuiciar los valores dominantes en  la sociedad y las conductas que esos valores generan.

La discusión jurídica es si hubo o no sexo consentido. Lo increible es que moralmente los valores imperantes y las manifestaciones de los creadores de opinión pública vengan a decir que si una cría tajada como un piano se va con cinco maromos y diez minutos después se zumba voluntariamente  a los cinco pájaros en un portal, estamos ante algo irreprochable y hasta festivo.  Y, del mismo modo,  se respira que si cinco maromos se encuentran a una cria de 18 años tajada como un piano, mientras la cría quiera, está fenomenal que se la zumben entre los cinco en el portal más cercano.  En todo caso, está mal que la roben el móvil.

Nosotros hemos criado a la manada y a esa cría con los valores que hemos sentado en la sociedad española. Unos valores que contemplan como hermosa felicidad conductas y comportamientos sexuales aberrantes. Que cinco tios cojan a una niña de 18 años, aunque consienta, y se la ventilen entre los cinco  y lo graben en video y la roben el móvil… Podrá ser sexo consentido pero los seres humanos que integran la manada son repugnantes, violadores o no. Son jóvenes, quizá tengan hijas y entonces entenderán lo que han hecho y lo que parece que se han dedicado a ahecr más de una vez, aun asumiendo que no haya habido violación. Si la ha habido… Y a esa cría, que tajada se enrolla con uno de esos cinco tios en diez minutos,  nosotros la hemos hecho actuar así porque la hemos dicho que eso  es un  maravilloso ejercicio de libertad sexual.