80 Años después de una guerra y dicen que el gobierno devuelva ahora, el dinero que Franco incautó a los Rojos en el 36.  Esa es la petición de Compromis en el concurso al más tonto del año

El partido Compromis, compuesto por valencianos pancatalanistas, se desliza ahora con esa propuesta: «hay que hacer un censo de los damnificados por las incautaciones de Franco, para así poder devolver el dinero a los afectados».

Así lo han hecho saber a través de un comunicado, Mariam Campello, del partido Compromis, ha manifestado que del mismo modo que se devolvió el patrimonio sindical u otros bienes y derechos confiscados a partidos políticos, los particulares a los que se les hizo alguna requisa de sus ahorros no han logrado que se reparen sus pérdidas. Imaginamos que en breve, la misma Campello solicitará la devolución del dinero y joyas que fueron incautadas por los Rojos a la población civil, del saqueo de cuentas y cajas de seguridad de los bancos. Los miles de obras de arte, libros y objetos de gran valor histórico que fueron robados y vendidos; de los que ardieron en piras monumentales; de los que se destrozaron sólo porque los odios provenientes de sus ideologías de la frustración, no admitían que esos objetos fueran de otros, de los dientes de oro arrancados a los cadáveres que dejaban a su paso, de los objetos de culto y religiosos destruidos y profanados y como no, del gran robo del siglo: los depósitos de oro del Banco de España, una de las mayores reservas de oro del mundo, sacadas en miles de cajas, hasta completar la nada desdeñable cifra de más de 500 toneladas de oro que fueron cargadas en varios barcos, camino a la URSS, donde posteriormente se las apropiaron, supuestamente a cambio de la ayuda militar que habían ofrecido a la causa republicana. “El oro de Moscú”, entregado por el republicano Negrín y del que luego más tarde Stalin diría: Los Españoles no volverán a ver ese oro, del mismo modo que no pueden verse sus propias orejas. O si quieren podríamos hablar de las otras 200 toneladas del menos conocido, pero también expoliado, “Oro de París”, se podría hablar de tantas cosas… Sra. Campello… pero, seguro que ninguna otra le va a dar tantos réditos políticos como meterse con la obra de nuestro insigne Caudillo.

En una guerra entre hermanos, todos pierden… y algunos como usted parecen seguir pensando en reeditarla.

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