202 kilómetros de delincuentes, uno detrás de otro

Vascongadas reivindica su derecho a decidir con una de esas performances tan del agrado de los catalanistas y modernos para después decir que el ambiente festivo se debe al carácter pacifico y pacifista de cualquier revolución de las sonrisas que se precie. Lejanos ya los años de plomo y esa cara desencajada siempre de los gudaris etarras, ahora lo que se lleva son las cadenas humanas. 202 kilómetros de anormales y delincuentes puestos en fila uno detrás de otro. Se han apuntado todos. No hemos pasado lista pero han fallado muy pocos.

Decenas de miles de personas han participado en la cadena humana que ha partido de San Sebastián y ha acabado en Vitoria después de pasar por Bilbao en favor del derecho a decidir en Euskadi.

La movilización ha acabado frente al Parlamento Vasco y allí la ha apoyado con su presencia su presidenta, Bakartxo Tejeria, y varios cargos y parlamentarios de su partido, el PNV, y de EH Bildu.

En el recorrido de 202 kilómetros ha habido puntos dedicados al apoyo a Cataluña, con participación de miembros de la ANC, Òmnium Cultural, ERC y la CUP, y a los condenados por agresión a dos guardias civiles y sus parejas en Alsasua (Navarra).