El caso Cifuentes y la putrefacción de una democracia. Por Pío Moa.

Nada puede ser más ejemplar e ilustrativo de la situación española que el caso Cifuentes. Esta señora tiene la ideología zapateril al completo: es LGTBI, republicana, milita fervorosamente en un partido engordador de separatismos, de Gibraltar, de la ETA (esto último no con Aznar), favorable a regalar “grandes toneladas de soberanía” a la burocracia de Bruselas… Un partido corrupto y antifranquista (y esto es decisivo), fiel cumplidor de la totalitaria “memoria histórica” inventada por el partido de los “cien años de honradez”. En otras palabras, la señora podría estar perfectamente en el PSOE, en Ciudadanos o incluso en Podemos, porque las diferencias ideológicas entre todos ellos son apenas perceptibles. Zapatero “el idiota Zapatero” según muchos, imprimió profundamente su huella en la política española, siguiéndole luego Rajoy y destruyendo toda posibilidad de regeneración democrática dentro del sistema salido de la Transición. La regeneración que tantos españoles pedían tras el desastre de Felipe González y que Aznar prefirió evitar “pasando página”.

Cifuentes sabía hacer demagogia con desenvoltura, y apenas disimulaba su ambición de llegar a presidenta del país, un objetivo en el que chocaba con “Sexy Soraya” (http://blogs.libertaddigital.com/conectados/sexy-soraya-4316/ ). Fue muy significativo el caso de su falso máster, porque sacó a la luz el mismo tipo de fraude académico cultivado por gran número de políticos de todos los partidos. Pues un rasgo de nuestros políticos es, junto con una inclinación a corromperse, cierto semianalfabetismo que les lleva a querer presumir de “cultura”. En la página de internet de las Cortes desaparecieron de pronto muchos másteres. Decía una historiadora que “analfabetos siempre los hubo pero ahora salen de la universidad” Este “ahora” lleva ya muchos años. Estos políticos degradan todo lo que tocan, sean las cajas de ahorros o la universidad. Como sea, Cifuentes representaba perfectamente al PP actual. Es, por decirlo en términos vulgares, “pija, progre y jeta” los tres valores más respetados en ese partido, los dos últimos muy compartidos por los demás.

Un fraude como el de Cifuentes conllevaría, en una democracia real, la renuncia al cargo. Pero esa buena señora se sentía “mucho más fuerte de lo que algunos creen” (por fuerte hay que entender jeta), así que en lugar de renunciar al cargo renunció al máster. Y dijo que no dimitiría si no se lo pedía Rajoy, el cual no le exigió nada. Sin embargo, la oposición, que no difiere en casi nada de ella pero que pelea, lógicamente por los jugosos cargos políticos, se aferró al máster como un perro de presa, provocando en el PP un considerable desgaste. Y de pronto llega el golpe de gracia: el vídeo de su pequeño y sórdido robo de unas cremas en un supermercado.

¿De dónde salió ese vídeo? La empresa dice haberlo destruido a los 30 días como marca la ley. Puede ser verdad o no. Lo cierto es que cayó en manos de alguien que ha sabido usarlo en el momento oportuno. Ese alguien pudo ser muy posiblemente el CNI, una de cuyas misiones consiste, desde Felipe González, en espiar a políticos e incluso al rey, convirtiéndose en manos de quien lo maneje en un instrumente definitivo de chantaje. El CNI está en manos de Sexy Soraya, tan ambiciosa como Cifuentes, aspirantes ambas a ser una Clinton triunfante en España. Y la hipótesis de que sea Soraya quien está detrás de las desgracias de Cifuentes tiene mucha verosimilitud, aunque, por supuesto, sigue siendo solo una hipótesis. Puede ocurrir también que el vídeo hubiera caído en manos de la izquierda, pero de ser así habría salido a la luz antes, muy probablemente.

Y aquí entramos en otra faceta del asunto. Como dije al principio ,Cifuentes no solo es una gran promotora de la ideología LGTB sino que, abusando del poder en forma tiránica y totalitaria, ha impuesto multas, alentado el chivateo y perseguido a quienes rechazan esa aberrante ideología, atacando para ello las libertades de conciencia, opinión y expresión. Y ha impulsado una ley para adoctrinar en las escuelas, desde la infancia, en tales concepciones de la sexualidad y la vida. Esto lo ha hecho junto con Ciudadanos, Podemos y PSOE, que desde el punto de vista ideológico han formado un régimen de partido único. Estamos ante gravísimos atentados no solo contra las libertades políticas sino contra la misma libertad personal, actos que pisotean de modo totalitario y despótico la Constitución y lo que normalmente se entiende por democracia. Sin embargo esos partidos lo consideran “normal”. Cuando se llega a esos extremos, es lógico que la lucha política se degrade en peleas despiadadas por los cargos, los sueldos y las corrupciones, y se salden del modo mafioso como se han saldado con Cifuentes.

Estamos, llevo tiempo diciéndolo, en una democracia fallida, o enferma o podrida, como se la quiera llamar, y solo expulsando a semejante clase, casta o chusma política podrá la democracia regenerarse y el país sobrevivir. Porque la misma existencia del país está ya en juego. En su maquiavelismo de aldea, el PP (Sexy Soraya en particular) ha impulsado mediáticamente a Podemos a fin de recuperar los votos del miedo. La pregunta que muchos se hacen es: “El PP puede ser muy malo y apenas distinguirse de los otros, pero si cae, ¿quién le va a sustituir? ¿Vendrá algo parecido a un Frente Popular?” El miedo es lógico… a medias. Es la nefasta política del PP la que está abriendo el camino a un nuevo frente popular, que, aunque casi nadie lo recuerda, fue una alianza entre separatistas, totalitarios y golpistas. Alianza de hecho que vuelve a dibujarse en el panorama actual. En la república, la derecha, aunque torpemente, defendía con cierta coherencia unos valores esenciales. Lo nuevo históricamente es que aquellos valores han sido barridos por el PP, el cual no solo hace una política apenas distinguible de los demás, con diferencias solo de matiz, sino que al mismo tiempo ha bloqueado cualquier alternativa con el supuesto “voto útil”. Es preciso que el PP desaparezca y que deje espacio a una alternativa real, que frene los procesos de disgregación nacional, de falsificación de la historia por ley, de perversión de menores por ley, y de corrupción generalizada.

El proceso de putrefacción del actual sistema está muy avanzado, el descontento aflora por todas partes y ha surgido un partido, VOX, que, el menos en algunas cuestiones esenciales supone una ruptura con el zapaterismo. Le faltan algunas cosas, como una doctrina internacional clara pero está realizando bastantes acciones muy meritorias. Las circunstancias le son muy favorables y parece estar haciendo un gran esfuerzo para aprovecharlas y romper los muros del gueto mediático donde lo habían encerrado el PP junto con los demás partidos zapateriles. En estas circunstancias VOX podría dar un verdadero salto adelante, como el que dieron hace pocos años Ciudadanos y Podemos, ganando influencia real. Esta posibilidad, que me parece muy real, tiene también sus riesgos, porque atrae siempre a numerosos personajes equívocos. Por ello VOX debería dedicar gran atención a la formación de cuadros o expertos políticamente instruidos y fiables. Porque la lucha va a ser inmisericorde, y exigirá grandes dosis de habilidad y firmeza.

Y esta es la situación: una democracia en estado de putrefacción de la que va emergiendo una alternativa. Que no debe malograrse.

1 Comment on "El caso Cifuentes y la putrefacción de una democracia. Por Pío Moa."

  1. A VOX le han puesto sordina. No interesa a nadie del espectro político-mediático actual. No interesa a PP ni Ciudadanos, aunque si fueran listos, si podría interesar a PSOE y a Pmos.

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