El decrépito final de un héroe veterano de los Tercios de Flandes

El actor norteamericano Viggo Mortensen se ha hecho socio de la entidad independentista Òmnium Cultural. Ha perdido mucho como persona y como hombre el actor que dio vida al Capitán Alatriste. Lo hace después de firmar la que, seguramente, es la peor película de la historia del cine, un bodrio llamado Captain Fantastic y que podría traducirse por Capitán Fantasía –que no Fantástico- por lo edulcorado, empalagoso y afeminado del personaje, un activista de la ecología pasado de vueltas que ha engendrado nenes insoportables y pedantes en una pretenciosa reserva de naturaleza primitiva. Dos horas de mala sangre para un espectador no idiotizado con el animalismo, el veganismo, el yoga y otras hierbas post-hippies. Hemos pasado de Empel a esto como si hubiese comparación posible entre la virilidad de los Tercios y la mamarrachada pacifista.

Dice ahora Mortensen que, además de hierático, es independentista. “Es un honor que apoyes la entidad que trabaja por la cultura, la lengua y los derechos civiles en Cataluña”, ha dicho la entidad a Mortensen. Los motivos reales son más viejos que el chocolate: quienes comparten colchón se vuelven de la misma condición y, resulta, que Mortensen se empotra desde hace algún tiempo a la hija de un independentista de pro (nos resistimos a decir que es actriz. Manque nos pese, es española)

El neoyorquino se adhirió hace un año al manifiesto Let catalans Vote, un documento con la firma de más de medio centenar de personalidades de diferentes ámbitos, entre ellos cinco premios Nobel, donde se pide hacer posible el derecho a decidir de Cataluña.