Las manadas, el feminismo selectivo y la ruina moral de España. Por Juan E. Pflüger

El tema de la semana está siendo la condena a nueve años de cárcel decretada contra los cinco miembros del grupo conocido como La Manada. Se les acusaba de la violación de una joven de 18 años durante las fiestas de San Fermín de 2016. El grupo, compuesto por sevillanos, tiene causas pendientes por al menos otro hecho similar ocurrido en la provincia de Córdoba.

Independientemente de los hechos que se consideran probados en la sentencia, en los que se les condena a por abuso sexual, no por violación, los hechos ocurridos en aquel mes de julio de hace dos años en un portal de Pamplona nos deben llamar a una profunda reflexión.

Dejando a un lado la interpretación jurídica de lo que ocurrió, cabe un análisis moral que debe hacerse la sociedad en la que vivimos. En ese análisis hay tres comportamientos que a mí me llaman muy profundamente la atención: el de los miembros de La Manada, el de la chica y el del colectivo de autocalificados como feministas.

Las tres formas de actuar dejan claro que en España hay algo que no funciona.

La actitud de los cinco jóvenes muestra un desprecio total hacia las mujeres. La consideración como juguete sexual del cuerpo de una persona. La diversión sexual en grupo y la carencia total de empatía hacia esa persona dejan claro la animalización de la conducta de estos individuos. Da igual que ella dijera sí o no. Su conducta degrada la condición humana al estercolero más miserable. Son conductas ensalzadas en la industria del porno que cosifican las relaciones sexuales, despojándolas de cualquier rasgo racional.

La actitud de la chica –desde mi punto de vista es la víctima sin lugar a duda- también llama a una reflexión. Con tan solo 18 años está a cientos de kilómetros de su casa y, lejos de toda precaución entra en contacto con un grupo de cinco hombres mayores que ella. El vídeo grabado en la calle muestra cómo va voluntariamente con ellos y se besa con uno. Lejos de cualquier prudencia les acompaña. La excusa posterior fue el consumo de alcohol, pero ¿qué hace una chica de esa edad consumiendo cantidades de alcohol que le hacen llevar a esa actitud?

A raíz de la sentencia del caso de La Manada, me comentaba una compañera periodista que cómo le explicaba a su hija adolescente este suceso. Y es precisamente en ese comentario donde está el problema. Es un problema de educación. La educación consiste en dar valores e información a nuestros hijos para que sean capaces de hacer frente a las situaciones a las que van a tener que enfrentarse. Si nuestros hijos no tienen la información sobre el riesgo que se corre a altas horas de la madrugada bajo los efectos del alcohol, es que el fallo está en lo que estamos trasmitiendo a nuestros hijos.

Y finalmente, el análisis de la actitud de esas feministas que se están movilizando desde hace una semana contra una sentencia y, especialmente contra el voto particular de uno de los jueces. Lejos de esperar recursos y sentencias firmes, critican un hecho aislado. El movimiento hipócrita montado bajo el lema de “No es no” les deja en evidencia. Sobre todo tras saber que el pasado 22 de marzo fueron detenidos diez inmigrantes argelinos por una violación múltiple continuada sobre tres menores de edad españolas. Pocos días después, seis de esos diez argelinos eran dejados en libertad con cargos.

La Justicia está siendo mucho más generosa con ellos que con los miembros de La Manada. Pero no he visto una sola protesta contra ello, ni han hecho objeto de linchamiento al juez que les ha dejado en la calle. ¿Es tan fuerte el miedo a que nos consideren racistas que debemos transigir con los delitos que cometen unos inmigrantes? O lo que es peor ¿están las feministas solamente en guerra contra el hombre blanco?

2 Comments on "Las manadas, el feminismo selectivo y la ruina moral de España. Por Juan E. Pflüger"

  1. Maria Digna Posada Estevez | 4 mayo, 2018 at 8:51 pm |

    Una violacion es un delito y da igual si

    el agresor es o no de nuestro pais.

    • Por supuesto que sí,pero para que haya violación tiene que haber VIOLENCIA O INTIMIDACIÓN, es decir que la obliguen, por la fuerza física, o le pongan un cuchillo en el cuello, le amenacen con una pistola, etc.
      Y en este caso no se produjo ninguna de esas circunstancias, que determinan, repito, a la luz de nuestro Código Penal vigente, el delito de violación.

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