Contar no adelgaza. Por Manuel Escolano.

Me encanta la montaña. Y como a todos los que nos gusta la montaña, devoro relatos de montañeros. Sus penurias y hazañas. La lucha contra la hipotermia, el cansancio, el mal de altura y la congelación. La desorientación y la soledad.

Entre las múltiples manera de hincarla en alta montaña, está la deshidratación. Para obtener agua de la nieve es preciso fundir ésta, utilizando el precioso y pesado butano que has subido a tus lomos. Y añadirle sal, si no te quieres deshidratar. Añadirle sal, porque la única agua dulce que existe es la que cae del cielo: la lluvia. La lluvia es dulce (no tiene sal) hasta que toca el suelo; luego se desliza por éste y arrastra las sales de la roca (la nieve, como está en estado sólido no se desliza por el suelo, y no recibe aporte de sales, por eso hay que añadírselas). El agua llega luego hasta el mar y se evapora por el sol, sólo el agua, y se quedan las sales en el mar. Este proceso, repetido millones de veces, hace que el agua del mar sea salada: es el agua que nosotros llamamos dulce, la que la convierte en salada. Cosas de la vida y del lenguaje.

Cuando vas a un restaurante chino, da igual el país en el que estés, no verás nunca-nunca-nunca a un chino comiendo en ellos. Siempre están del otro lado de la barra. Solo hay una excepción en el mundo a esta regla: ocurre en un país cuyo nombre empieza por “Chi” y acaba en “na”.
Si te asomas a cualquier gimnasio verás, aparte de la gente que entrena por su cuenta, gorditos resoplantes al lado de un monitor cachas y delgadito que les indica la manera adecuada de realizar los ejercicios. Mientras uno suda y se esfuerza el otro, muy serio, va contando: uno, dos, tres, cuá …

De estas tres reflexiones podemos extraer las siguientes conclusiones: que hay alguien con un salero muy gordo echándole sal al mar, porque a base de agua dulce ya me dirás. Que los chinos no comen nunca (por eso están tan delgados, mira tú). Y que contar adelgaza muchísimo más que hacer flexiones.

No te rías. Ësta es la manera habitual de razonar de tus conciudadanos. Debería haber (hay) manuales especializados en comprender a semejantes botarates, básicamente para sacarles el voto. Debe de ser el libro de cabecera de nuestros principales líderes, y debió de empezar a escribirse cuando los gilipollas se quedaron sin depredadores naturales. Tendrá un título más o menos parecido a este: Epistemología del Rebaño.

Porque…

.. me explicas como sigues votándole a alguien que quiere, a la vez, subir las pensiones y legalizar a los manteros, que no pagan impuestos, que es con lo que se paga las pensiones? Aunque sea rojo como tú (como tú no, que solo eres rojo de salón)… no hay algo que te rechina, so aberroncho?

… me explicas como le sigues votando a un Presidente de Gobierno que permite que un payaso se pasee por Europa riéndose de tu Patria, mientras los países miembros se ciscan en el Tratado de la Unión, que establece clarísimamente que entre países miembros la extradición es automática por tratarse todos ellos de países democráticos que respetan la ley y bla.bla-blá? Y seguro que llevas la banderita de España colgada del retrovisor del coche. La misma bandera que nuestros socios europeos usan como papel higiénico. Qué tierno, de verdad. Es que me cago en la leche.
… me explicas como es que la clase media es la que ha pagado la crisis, mientras que los bancos se van de rositas y el Gobernador del Banco de España, don Miguel Ángel Fernández Ordóñez, MAFO para los amigos, se pasea por el prado meneando el rabo, tolón, tolón? Pero si es el Banco de España y su Gobernador los encargados de garantizar que no se produzcan operaciones especulativas que pongan en peligro el sistema, que no se ofrezcan productos de alto riesgo como las preferentes, y que los bancos no se endeuden (apalanquen) en demasía? Han dejado de pagar impuestos las clases medias? Han dejado de votar? Han dejado de hacer beeeeeeeé?

… me explicas como sigues hablando de Estado de Derecho, es decir y por definición, de un Estado sometido a la ley, cuando la Constitución dice clarísimamente que “todos tienen derecho a la vida”, y que “el matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer”, y convives alegremente con el asesinato de cientos de miles de fetos, y con el matrimonio gay? Ojo: no hablo de que estés o no de acuerdo con el matrimonio gay o con el aborto. Hablo de que es ilegal (y lo sabes), y hablo de que te parezca bien porque esa ilegalidad permite cosas con las que estás de acuerdo. Y hablo, además, de que eres demócrata, y de que sostienes que esto es un Estado de Derecho. Anda ya. A parir panteras, hombre.

… y hablo.

Hablo de que te pongas como te pongas: seguro que contar, no adelgaza.