Les roban los teléfonos y hacen una cuestión de Estado. A vueltas con el victimismo

Cualquier persona medianamente ilustrada, sabe que no se pueden pasar a las prisiones, y la de Soto del Real lo es, ni móviles, ni ordenadores; del mismo modo que no se pueden pasar ni grabadoras, ni cámaras de fotos, ni ametralladoras, ni… ni… lo dice la lógica

Los indepes, creen que ese hecho es algo alienante, que aísla a los presos y los arranca de su vida cotidiana, pero es que evidentemente están presos para que no sigan delinquiendo, y no que sigan ejerciendo de capos de sus organizaciones desde detrás de los barrotes. Razón esta por la que las visitas obviamente no pueden pasar con ese tipo de material. Justo a la entrada, hay unos casilleros donde deben dejar los dispositivos prohibidos, en Estremera por ejemplo los casilleros son como los del Mercadona, que funcionan con moneda y cada uno escoge el que quiera, pero en Soto del Real, el funcionario de turno entrega la llave correspondiente a cualquiera de ellos, y allí es donde deben guardar sus “tesoros”
Al parecer, el 29 de Diciembre aprovechando las fiestas navideñas, el letrado Jorge Pina y su mujer también abogada, iban a visitar a Jordi Sánchez por cuestiones personales y profesionales, ambos llevaban los teléfonos y tuvieron que pedir la llave de un casillero, les dieron la del número 18.
Allí dejaron los teléfonos en el casillero, cerraron y fueron a hacer la visita, y cuando salieron observaron que muy a su pesar el casillero había sido reventado y los teléfonos habían desaparecido. Pero sólo habían forzado el casillero nº 18.
En vez de pensar que cualquiera les podía haber visto, o uno de los internos vió que no estaba la llave del 18, o cualquier otra circunstancia similar, las denuncias han sido dando a entender que alguna mano negra ha sustraído los teléfonos, que no había cámaras de vigilancia, y que los responsables de los centros que obligan a dejar los teléfonos deberían responder de las pertenencias allí depositadas. No había muchas medidas de control, porque al parecer los robos no son habituales, pero en esas fechas navideñas, alguno se hizo con unos regalitos para Reyes. Los letrados de los independentistas se quejan de que tenían mucha información en esos teléfonos. Obviamente si hubieran sido los servicios secretos, hubieran obtenido la información, y los hubieran vuelto a dejar, por lo que un comportamiento tan chapucero puede ser descartable.

Pero ya han encontrado una nueva causa de victimización, así como un motivo para conseguir más titulares de prensa. Que no se preocupen tanto, que ya han puesto unas cámaras para controlar.

Sé el primero en comentar en "Les roban los teléfonos y hacen una cuestión de Estado. A vueltas con el victimismo"

Deja un comentario