Nada nuevo bajo el sol. Por Manuel Escolano.

Estos días se han celebrado elecciones autonómicas en Cataluña. Es cierto que, por primera vez, un partido no nacionalista ha ganado, en escaños y votos. Es ciertamente histórico.
Fin.

Eso no significa que Ciudadanos vaya a formar gobierno, ni que PSUC y podemitas vayan a aparcar diferencias con la derecha para atender a lo más importante: que no se rompa España, y apartar del poder a gentes que solo leen su propio libro. Los socialistas por el qué dirán, y los podemitas porque son unos antisistema de los que se pasan la unidad de la patria por donde la esponja. Son hermanos de la CUP. Si se cortan (poco), es por el electorado del resto de España

Tampoco va a variar el que la mayoría absoluta del Parlamento Catalán va a seguir estando en manos de nacionalistas. Ni que hablen de “presos políticos” y fascismo a tutiplén. No va acambiar la política educativa, tanto de niños (escuela) como la educación para adultos (TV3). Tampoco cambiaría tanto con una mayoría absoluta de constitucionalistas.

Lo que si variará es que, en una futuras elecciones, Arrimadas sacará peores resultados (el PP lo tiene difícil… para sacar peores resultados, digo). Si la huída de empresas, la comisión de delitos continuados, el rechazo de la comunidad internacional (sobre todo de la que más nos toca, la UE), el colapso y la parálisis de Cataluña (no desde hace meses, sino años), la fractura social, en fin, no han sacado a la gente a la calle día sí y día también, aunque sólo sea a votar (un 20% se ha quedado en casa, con la que está cayendo)… pues apaga y vámonos. El nacionalismo sólo se ha equivocado en el tempo. Cuando le cojan el ritmillo, será otra cosa.

Solo la derecha se opone sin ambigüedades a la dictadura del independentismo. Y la derecha en general, y en este país en particular, es cobarde. Comodona. Tacaña.

Es absolutamente cierto que ha sido abandonada por los poderes públicos, y es permanentemente perseguida por todos: empezando por la progresía guapísima, siguiendo por los radicales, los independentistas, los terroristas… y terminando por la prensa, el cine y los jueces (si no, que se lo digan a los acusados de Blanquerna).
Aún con todo esto, que es absolutamente cierto, la derecha es burguesa (con respetabilísimas excepciones). Es impensable movilizar a la gente de derechas como lo hace la CUP. No están dispuestos, no ya a ir a la cárcel: a donar dinero, a salir a manifestaciones, a pegar carteles, a hacer ruido, a denunciar a los profesores nacionalistas, a organizarse… a “significarse”. Esto, a nivel privado. A nivel público, de administración, los complejos no la dejan moverse. El miedo a que te llamen facha.

A nivel público, nada va a cambiar. El gobierno no contraatacará a la propaganda indepe . No les cantará las verdades del barquero a los republicanos de salón que tenemos en este país. Que las votaciones se hacen con garantías. Que si cuentan los votos de esta última, tienen 150.000 menos. Que por eso los indepes no las convierten en un plebiscito. El día que tengan un solo voto más, así lo harán… te acuestas pensando que vas a votar los representantes de la comunidad autónoma, y te levantas independiente.
No faltan precedentes, miremos a la sacrosanta República, espejo de virtudes democráticas:
– la República se proclamó porque, en unas elecciones municipales, ganaron en las grandes ciudades (aunqueperdieron en el total). Votamos alcaldes, perdemos, y declaramos la República.
– Durante el bienio de gobierno de Lerroux los indepes, entre otros, dieron un golpe de Estado, que fracasó. Muy democrático, pues se hacía contra un gobierno de derechas.
– El Frente Popular se declaró vencedor en unas elecciones que debían tener una segunda vuelta que nunca se celebró. No fueran a perder, que estaba la cosa mu justica (de hecho, como ahora, ganaron en diputados, perdieron en votos).

Todo, todo, todito como ahora. Igualito. Pero cuidado con decirlo. Cuidad con hablar mal de la República (desde instancias públicas no lo harán nunca, nunca, nunca). Cuidado con aplicar el 155 en su totalidad.

Este miedo a ser considerado facha, es de los mejor implantados en el inconsciente colectivo español (y, en menor medida, mundial). Y en todos los ámbitos de la vida: si hablas de las mujeres… cuidado con lo que dices, no seas machista (= variedad de facha. Nadie piensa en un machista o un maltratador, pongamos de la CUP). Si hablas de los-las homosexuales: cuidado, no seas homófobo (si hablas de las lesbianas y dices algo que a alguien no le parezca bien, matas tres pájaros de un tiro: machista, sexista y fascista)… y así un largo etcétera. Los complejines de la derechita no tienen fin; si te fijas, están muuucho más manipulados que los indepes o podemitas, a quien tanto señalan por estar manipulados! Los de izquierdas, hacen lo que les manda su pastor. La derechita, lleva al pastor dentro. Otra cosa que nunca cambiará.

Es por todo esto que la vida sigue igual: es más, se ha alcanzado el punto máximo de rechazo al nacionalismo. Solo se puede retroceder y, a partir de ahora, desinflarse. El bloque constitucionalista, empezará a resquebrajarse. La educación seguirá lo mismo. La policía autónoma será una fuerza armada al servicio del independentismo. Como los bomberos y los médicos (elegidos sobre todo, por sus conocimientos… de catalán!). Los jueces. La TV3 y Cataluña Radio. La Vanguardia, Avui, Ara. Manipulación sin complejos pagada por todos.
Los constitucionalistas no crearán “Comités de Resistencia”. No tomarán la calle. Faltos de apoyo y dirección, se cansarán.

Y el PP, a callar. O a hablar catalán en la intimidad. Cuando Policía Nacional, sociedad civil y jueces no les saquen las castañas del fuego, a callar. Mirar para otro lado. Contar votos. Calcular.
Nada va a cambiar.

2 Comments on "Nada nuevo bajo el sol. Por Manuel Escolano."

  1. Más razón que un santo.

    • Es verdad todo lo que usted dice, pero por lo menos el PP ya ha visto en Cataluña (y pronto en toda España), como l va con esa “política”, que les lleva directamente a la oposición.
      Y no a ser los jefes de la oposición, precisamente, sino a ser el tercer o cuarto partido español, por detrás de CIUDADANOS, el PSOE y hasta JODEMOS (no es un error).

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