A Rajoy se le está poniendo cara de Suárez. Por Carlos Rubio Romo

El pasado 21 de diciembre, a eso de las 11 de la noche, en el número 249 de la calle Conde de Urgel de Barcelona, sólo faltaba la sonata para piano n. 2 de Chopin para completar un decorado perfecto de funeral. La marcha fúnebre era, sin lugar a dudas, la mejor banda sonora para el entierro que se estaba celebrando en la sede del PP de Cataluña. El oficiante, Javier García Albiol, con una homilía de circunstancias, resaltando las virtudes, más imaginarias que reales, del finado. Detrás, los familiares más directos con un protagonismo para las dos mujeres: la que fue y la que iba a ser. Ya se sabe que, con esto de los divorcios, los arrejuntamientos y todas las nuevas figuras paramatrimoniales que este Sistema tan moderno y tan guay nos ha traído, en los funerales de caballeros esa escena se da cada vez con más frecuencia, añadiendo incomodidad a una situación que ya de por sí es suficientemente incómoda.
¡Qué lejos quedaban las risas que el 8 de septiembre se echaban las dos, Alicia y Andrea, con el delincuente Puigdemont en la cafetería del parlamento regional de Cataluña! Si alguna imagen, de las muchas que hay, resume a la perfección lo que es la castuza política en España esa lo hacía indudablemente. Mientras delante de las cámaras los sepaRATAS anunciaban el despedazamiento programado de España y los acomPPlejados se hacían los ofendidos, detrás de las cámaras confraternizaban como, por otra parte, acostumbran a hacerlo en sus logias, en sus palcos de estadios de fútbol y en sus restaurantes exclusivos.

La carita de las dos viudas era un poema. Andrea, antaño tan lozana y hermosa, más parecía un remedo del descerebrado zETAp, como ingeniosamente fue representada en varios “memes” que corrieron por las redes. En cuanto a Alicia, temíamos que en cualquier momento esos labios botoxmizados hasta el extremo fueran a explotar, añadiendo aún más dramatismo a tan lúgubre cuadro.

Albiol celebraba un funeral muy similar al que hace un año había oficiado su cuate Antonio Alonso en Vascongadas. Para explicar el topetazo más espectacular que se ha pegado el PP en tierras catalanas en toda su historia, Albiol achacó todos sus males a una práctica que su propio partido ha ejecutado, ejercitado, usado, utilizado, ejercido y profesado con una precisión quirúrgica desde 1982. Con resultados sobresalientes. Con eficacia sin par. Con brío inigualable. Sin descanso. ¿Cuál? El voto útil. Pero no al PP, evidentemente, sino el voto útil a Ciudadanos.

Lo inaudito de la situación era proporcional a la hipocresía de Albiol.

En efecto, el mismo partido que desde 1982 ha fagocitado, destruido y perseguido con saña obsesiva, con encono desmesurado, a cualquier opción política capaz de hacerle sombra, por pequeña que fuera, se presentaba ahora como la pobre víctima de un partido que no existía hace doce años, cuyo presidente tenía 26 años cuando llegó al parlamento regional y que lo consiguió junto a otros dos diputados gracias a apenas 90.000 votos.

El patético intento que luego fue repetido por otros prebostes peperos no tenía ni un pase. En los estatutos del PP podemos leer: “Asumimos la responsabilidad histórica de hacer del Partido Popular la casa común donde conviven las familias conservadoras, liberales y democristianas de la política española. Somos, por tanto, el partido que aglutina y refleja las ideologías más representativas del centro-derecha español. Nuestra vocación centrista nos compromete con la moderación.” Y a ello se han aplicado con ilusión desbocada durante tres décadas. Se han cargado a cualquiera que en el centro o la derecha acomPPlejada se han cruzado por su camino: Unidad Alavesa, el CDS de Suárez, Unión Valenciana, Solución Independiente en Burgos, el grupo de Juan Morano en León…por citar sólo algunos ejemplos. A unos les aplicaron el abrazo del oso, a otros los sitiaron hasta que levantaron, exhaustos, la bandera blanca de la rendición y a otros los “untaron” como sólo ellos saben hacer. Algunos resisten, todavía: UPN, Partido Aragonés (el antiguo PAR) o el Foro Asturias de Álvarez Cascos, ¿por cuánto tiempo?

Sin embargo, el hostigamiento más brutal, la caza más despiadada y el acoso y derribo más salvaje siempre ha sido contra los que han actuado, con la escasez de sus medios, como “Pepitos Grillos” del PP: su voz de la conciencia. Aquéllos que, sentimentalmente, conectaban con una parte importante de su electorado. Los que les han recordado sus traiciones, sus mentiras y sus rendiciones frente al adversario ideológico: los patriotas, la Derecha (la de verdad) o, lo que los enemigos y los tontos útiles denominan “extrema derecha”.

Evidentemente, el caso más paradigmático fue Fuerza Nueva. Fraga y sus pretorianos sabían, porque de tontos no tenían un pelo, que FN por su derecha era el enemigo a derrotar. La UCD por su izquierda era una presa fácil por su inepcia supina para organizar eficazmente un partido político y la ausencia palmaria de programa político más allá del culto a Suárez. Su caída era cuestión de tiempo. Sin embargo, FN era un enemigo mucho más rocoso: tenían, a diferencia de UCD, principios y valores. Y la organización juvenil más numerosa de España. Y la adhesión, aunque en muchos casos sólo fuera sentimental, de millones de españoles.

La AP de Fraga, junto con el resto del Sistema que se estaba apoderando de España, participó con entusiasmo cainita en la caza a FN. Todas las maniobras, todas, se utilizaron contra aquella organización: desde operaciones policiales ejecutadas desde las sucias cloacas del Estado para criminalizar a FN hasta las más sucias manipulaciones informativas. Desde el estrangulamiento de cualquier forma de financiación hasta infiltraciones y espionaje policial. La persecución sistemática, el desprestigio profesional, el chantaje por los más arteros procedimientos a cualquier persona, organización o institución que se identificara con FN acabaron, al final, con la resistencia numantina. Algunos errores internos fueron la guinda del pastel pero ni mucho menos la causa principal. El Sistema, con UCD agitando el árbol, (¡estúpidos tontos útiles!, pronto les tocó a ellos) y AP recogiendo las nueces.

La maldita apelación al “voto útil” hizo el resto en 1982: naufragio de UCD y hundimiento de FN. El camino estaba expedito para Fraga. La trituradora funcionó con éxito indudable durante décadas. Hemos mencionado los casos más significativos. Pero incluso partidos sin representación parlamentaria han experimentado el “juego limpio” del PP. Que se lo pregunten a AES (Alternativa Española) que, incluso pagando, vio cómo sus cuñas publicitarias eran rechazadas en la Cadena COPE, que veía como, elección tras elección, surgían marcas blancas del PP o auspiciadas por el PP para cortarles la hierba bajo sus pies: la coalición Libertas o, más recientemente, Vox.

Con la maldita apelación al voto útil, AP/PP transformó al “pueblo de derecha” (le “peuple de droite”, como dicen los franceses) de defensores de la vida en aborteros.
Con la maldita apelación al voto útil, AP/PP transformó al “pueblo de derecha” de patriota en entusiasta defensor del cuarteamiento de España con las Autonomías.

Con la maldita apelación al voto útil, AP/PP convirtió al “pueblo de derecha” de defensor de la familia y sus valores en defensores de la antifamilia: divorcio “exprés” y “gaymonio”, entre otras maravillas.
Con la maldita apelación al voto útil, AP/PP convirtió al “pueblo de derecha” de enemigo de ETA a, agachando las orejas y ciscándose en sus asesinados, aceptar la amnistía general de asesinos etarras y violadores.

Con la maldita apelación al voto útil, AP/PP convirtió al “pueblo de derecha” de adversario de los sepaRATAS a sus coaligados.
Con la maldita apelación al voto útil, AP/PP convirtió al “pueblo de derecha” de orgulloso de sus raíces ideológicas en defensor de la Ley de (des)memoria histórica.

Con la maldita apelación al voto útil, AP/PP convirtió al “pueblo de derecha” trabajador, ahorrador, emprendedor, meritocrático en un partidario fanatizado del mal llamado “estado de bienestar” que infantiliza a la persona haciéndole subvención-adicto, ayuda-adicto, estado-adicto en definitiva.

Con la maldita apelación al voto útil, AP/PP convirtió al “pueblo de derecha” en un lanar aceptante del robo institucionalizado llamado “impuestos”. El PP ha sido el partido que más ha subido los impuestos en 40 años de Sistema y no ha habido ni el más mínimo signo ya no de rebeldía sino al menos de crítica entre sus dóciles adoctrinados.

Han despreciado a los patriotas, a los católicos, a los emprendedores, a los trabajadores y a las familias y han masacrado cualquier intento por frenar tamaña infamia.

Creían, con razón a la vista de los resultados, que el rebaño estaba bien estabulado. Ni un balido más alto que otro. De vez en cuando alguna alegría en forma de salida al campo para pastar (entiéndase alguna bandera de España en la muñeca de alguna piji-progre-chupiguay, por ejemplo) y vuelta al aprisco.

Todo estaba bajo control…aunque ya hace un tiempo que el PP tenía una chinita en el zapato que empezaba a hacer daño. Una chinita en forma de partido político con la misma inconsistencia ideológica (han pasado de definirse como “socialdemócratas” a “liberal-progresistas”) pero muchísimo menos acomplejados en la defensa de la unidad de España. Una chinita que presentaba un equipo jovencísimo y novel en la política frente a un dinosaurio con barba de abuelito de Heidi que no se ha bajado del coche oficial durante casi cuarenta años. Un partido limpio (de momento) de corrupción frente al partido de Bárcenas y de Naseiro. Un partido surgido de la sociedad civil frente a una de las patas que sostienen este Sistema corruptocrático, partitocrático y cleptocrático.

Frente a todo eso el PP siguió inyectando toneladas de narcótico en sus fidelísimos votantes: que si lo único importante es la Economía, que lo mejor es no sacar el paraguas aunque caigan chuzos de punta, que no hay que hacer NADA contra los sepaRATAS y fiar la defensa de España en la actuación de los jueces, que hay que seguir cediendo frente al PNV y conservar y mejorar aún más su privilegiado sistema fiscal, que hay que dar todas las ayudas oficiales y más a todos los musulmanes que entren en España, que no hay que ayudar de ninguna manera a las familias (padre+madre+hijos) y sí a cualquier forma de parafamilia o de gay-milia…
Hasta que llegó el chalado de Puig-de-mocho y su cuadrilla. Rajoy como siempre: acomPPlejado, cobarde, vago. Confiando en que el tiempo calmara a esos tarados y, sobre todo, en que su rebaño siguiera quietecito. Pero hete aquí que la chinita en el zapato, Ciudadanos, se enfrenta a toda esa mugre sin comPPlejos. Frente al hedor de Ana Gabriel, la frescura de Inés Arrimadas. Frente al muy limitado intelectualmente Puig-de-mocho, Albert Rivera. Y frente al gran “intelectual” Rufián, Fernando de Páramo. Que la mayoría de catalanes se rebela y salen a la calle diciendo “hasta aquí hemos llegado”. Que los balcones de toda España se pueblan de la misma bandera que está prohibida en los mítines del PP desde los tiempos de los tirantes de Fraga. Y algo se empieza a mover. El rebaño se agita incómodo: ya está bien.
El descalabro del PP en Vascongadas fue un primer aviso. El partido de Gregorio Ordóñez se había convertido en el partido de Maroto y sus “locas”. De defender a las víctimas de los hijos de puta etarras, se pasaba a humillarlas amnistiando a sus asesinos. No, decididamente, era demasiado. Muchos votantes se alejaron del PP pero no se fueron a otra opciones. Prefirieron quedarse en casa. Y el PP desapareció de muchos ayuntamientos vascongados y en el parlamento regional ha quedado para decir “sí, bwana” al PNV.
El batacazo de Cataluña es el segundo aviso.

Pero esa tendencia ya no hay quien la pare. El PP representa la nada. No tiene ideología. Son “gestores”. No tienen principios. Ni valores. No es que Ciudadanos los tenga mejores pero ha bastado un poco de patriotismo para que el rebaño se vaya en tromba a otro establo. Demasiados años de menosprecios, de cesiones, de abandonos.

Y el PP no hará nada. Su organización soviética está absolutamente sometida al de la barba blanca. Es una organización con la misma democracia que el Partido de los Trabajadores de Corea del Norte. Y nadie dice nada porque sus prebendas dependen de ello. Y fuera de la ubre pública hay que trabajar. Y mucho. Y la mayoría no lo han hecho en su vida.
Se les está hundiendo el Titanic y ellos se ponen a tocar música. De momento la vía de agua se circunscribe a Cataluña pero pronto será en toda España. Y será demasiado tarde. Pronto, lo único que gestionarán es su disolución.
Yo no me hago ninguna ilusión con Ciudadanos: en la reunión anual del siniestro club Bilderberg en junio pasado, Albert Rivera participó durante los tres días (o sea, recibió las correspondientes consignas) y fue presentado como “la joven promesa española”. Con eso está todo dicho. Será sin duda más de lo mismo. Quizá con algún matiz pero ningún cambio en lo esencial.

Cuando, dentro de poco, se produzca la implosión del PP, sus votantes buscarán alternativas. Ciudadanos está listo. Pero ¿y a su derecha? Hay, sociológicamente, tres millones de españoles con una ideología claramente de derecha. Pero hoy por hoy están huérfanos. Hasta este momento, la apisonadora del PP ha ahogado cualquier intento de formar una alternativa seria. Dentro de poco, ese inconveniente ya no existirá. Desde 1982 no ha habido una oportunidad así y hay que aprovecharla con inteligencia, sin friquis, con seriedad y generosidad.
El culpable del hundimiento sigue en su mundo paralelo. Sigue fumándose un puro mientras sus tiralevitas no se atreven a decirle que se parece cada vez más a Adolfo Suárez y su partido a la UCD.