El día que fui libre, por una tarde, por primera vez. Por Laura y Punt

Algunos vivimos en Cataluña, pero fuera de las grandes Urbes, allí es donde se vive más fuerte el fenómeno del Nacionalismo radical.  Hace unas semanas pisé una Barcelona a la que hacía algún tiempo que no iba, al salir del tren y estando aún en la estación subterránea de Plaça Catalunya vi a dos chicos portando una bandera nacional…Se me paró el tiempo y fui corriendo como si me sintiera atraída por un imán…  les pedí: -¿puedo besar nuestra bandera?  – Me contestaron,  claro que sí, guapa (No sin antes sobresaltarse, como si yo se la fuera a quitar).

Subí de la estación y cuando llegué arriba a la Plaça Catalunya,  no puede evitarlo, llamé a mis padres, a mi pareja y a uno de los redactores de este Muro del Pueblo Español: llorando y riendo, con una mezcla de emociones estrambóticas. Algo que quizás os cueste comprender, porque para mi incluso resultaba extraño, estaba sintiendo algo tan simple como extraño, algo que con el tiempo casi había olvidado: LIBERTAD.

Por unas horas fui libre en Barcelona, veía gente paseando con la bandera de mi Patria. Iba hablando y llorando, veía libertad, sentía libertad.

Yo no tengo ninguna bandera de España en casa, ni guardada, (por “si acaso”), ese por si acaso es referido a cosas que suceden en mi norteña tierra. Por lo que hace tiempo ya, que decidí embalar banderas, cuadros, y algún objeto más que pudiera comprometerme, y mandarlo a Castilla, también de este modo los pondría a salvo. Miento si digo que hacía años que no veía ninguna bandera (-porque viajo con frecuencia a Castilla), pero sí,  llevo más de 15 años sin ver ninguna bandera española en mi tierra, aquí en Cataluña. Y como últimamente no había salido de mi pueblo, pues habrán pasado tranquilamente unos dos años sin verla, ¡Qué triste!. Me senté en un banco y lloré.  Lloré mucho y sentí que vivía en libertad, al menos por unas horas.

Cuando el otro día cometieron el vil asesinato de Víctor Lainez, me puse a recapacitar sobre mi propia situación, me dí cuenta cual es el papel que pinto hoy día en mi casa, una vez más: vivir en el silencio, meditar, pensar poco, decidir qué hacer con mi futuro… a veces… invito a amigos a subir a mi tierra a verme y no pueden creer lo que ven, hay que vivir lo que vivimos nosotros a diario, pero hoy… hoy yo tampoco me puedo creer lo que estoy viviendo una vez que he bajado a Barcelona, casi… lo había olvidado.

Vivo en un mundo paralelo, en una cárcel mental, en un sitio donde el silencio es mi amigo, mi compañero de vida en esos montes. No quiero perder más amigos, ni llorar más por las cosas que tengo que escuchar, así que como dije una vez, si el miedo era una forma de vida impuesta, el silencio es otra que me acompaña a diario.

Mis padres me animan a irme de MI TIERRA  (esa de la que siempre, yo, he presumido, con mucha honra por el mundo, como que era la mejor), dejar mi lengua madre atrás, mis recuerdos, mi vida e irme…  Mis padres me dicen una y otra vez : – “ahora que eres joven Laura, vete”.  Ese es el último consejo útil de vida que me han dado mis padres. Han hecho de mi vida un caos de emociones y de realidades.

Si me hubiese dejado comprar por el nacionalismo, hoy podría estar donde están muchos enchufados, pero este es el precio que tengo que pagar por conservar todavía ideales, por tener principios, por querer seguir siendo fiel a una Patria, la Española, y por supuesto no pasar por sus exigencias; de momento  ya he conseguido sacar una oposición: soy una funcionaria del ostracismo laboral y de la pérdida de mi posición social. Pero no creía que estuviésemos tan mal;  sabía como era mi tierra, pero no pensaba que habíamos llegado a esos niveles, hasta que lo vi al bajar a Barcelona. No hablo ni siquiera bien el español, como para embarcarme y dejarlo todo para irme a tierras de Castilla, pero no puedo/no quiero vivir más como encapsulada en un mundo impenetrable, y ahí es dónde nos tienen apresados. La tierra más bella del mundo es posiblemente la mía, así lo siento, pero todo tiene un pase en esta vida, y creo que voy a decir basta.

¿Cómo es posible que una chica baje a una capital de otra provincia y llore y se tenga que sentar en un banco de la calle,  a llamar a familiares y amigos de manera compulsiva, contándoles la experiencia de LIBERTAD, que está viviendo en la España constitucional del siglo XXI? ¿Qué nos han hecho? ¿A qué han jugado con nosotros? ¿Qué ciudadanos esclavos/presos, han fabricado?

Cuando os quejéis de que todo es una bazofia, cuando creáis que todo os va mal, pensad en estas palabras, tenéis algo que yo no tengo: LIBERTAD. Aprovechadla, vosotros podéis disfrutar. Yo ya he llegado a un punto en el que pienso que qué mas da estar en un sistema neoliberal y tener que comer sólo patatas, vosotros … Vivis en LIBERTAD, y sabéis lo que es eso… y yo no.

Sólo quien vive aquí… puede comprenderme

 

Laura… para el Muro del Pueblo Español

1 Comment on "El día que fui libre, por una tarde, por primera vez. Por Laura y Punt"

  1. Abandonados por las instituciones. Exiliados en su propia tierra, pues si no eres nacionalista, no eres catalán. Insultados fuera de ella, cuando se acusa a todos los catalanes de las barrabasadas de los nacionalistas. En primera línea.

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