La Euroorden de detención internacional, empieza a hacer efecto, la fiscalía de Bruselas, admite dos de tres.  Menos da una piedra

La fiscalía belga, ha manifestado su acuerdo a que se proceda a la entrega de Puigdemont y sus cuatro mariachis, (esos consellers que le hacen los coros), a la justicia Española para ser juzgados por los delitos que les imputa la Juez Lamela en la Audiencia Nacional, si bien no ha aceptado la prevaricación, sí admite el Ministerio público belga, la imputación que se les hace por los delitos de sedición y rebelión. Si se les condenase por eso… ya llevarían lo suyo.

Efectivamente si pudieran ser condenados por esos dos delitos, bien podríamos olvidarnos de la acusación por prevaricación, que es un delito menor, y que además las penas que suele llevar aparejadas son las de inhabilitación.

En el Derecho Internacional, además de un millón de normas más, hay algunas bastante básicas y esenciales, una de ellas, es que los delitos que pesen en la calificación inicial de los hechos por parte del país que solicita la orden, deben estar contemplados de igual modo, o al menos ser equiparables a otros delitos del ordenamiento jurídico del país-refugio del prófugo. En este caso han encontrado un ajuste valido de derecho comparado entre ambas legislaciones, en lo que a la sedición y rebelión se refiere; y no tanto, en cuanto a la prevaricación. Eso supone que en caso de que efectivamente Carles y sus palmeros sean enviados a España, sólo podrían ser juzgados, por los delitos en base a los cuales, se contestó la euroorden o se tramitó la extradición. Pues si así fuese todos contentos, bueno, al menos nosotros.

Más nos preocupa que al llegar a España, la separación de poderes no sea real, el amaño y el pasteleo estén pactados, y todo se resuelva con una reprensión privada, un arresto de fin de semana, y corte de pelo al cero, (lo cual por otra parte sería muy de agradecer), ya que castigarle con aceite de ricino sería demasiado cruel, dado que Puigdemont ha demostrado lo rápido que se va de vareta. ¿Seguirá llevando el caso la Juez Lamela, o los hechos empezarán casualmente a llevarse en el Supremo?

Seguro que a Lamela tampoco le importaría soltar la causa, sobre todo por el mobbing no sólo mediático, sino … y sobre todo de sus propios compañeros de profesión, al que la misma pudiera estar siendo sometida, según se dice en los pasillos judiciales, y de fuentes de toda solvencia. Demasiada política entre togas y puñetas.