Los independentistas catalanes pretendían contratar la defensa de su país imaginario con un ejército mercenario.

Efectivamente, ante la imposibilidad de ejercer la defensa de su País de Nunca Jamás con ejército propio, al menos de momento, y dentro de las herramientas militares con las que pensaban contar, la más importante era poder disponer del apoyo y protección temporal de un estado europeo,  eso sí por un tiempo no superior a diez años.

Todo ello según hemos podido saber por informaciones facilitadas por la Guardia Civil, en las que se recoge la existencia de un informe incautado a los sediciosos, titulado “La seguridad de la República catalana; primeros planteamientos” En este informe los responsables habían establecido la creación de cinco unidades especiales, a saber: Delincuencia organizada, Terrorismo y Narcotráfico, Policía Aduanera , Espacio Aéreo, y el Registro de identidades y control de ciudadanía, vehículos, etc.

Pero además de esto sería necesario garantizar la integridad territorial de Cataluña, con un ejército de algún País Europeo que de manera provisional garantizase que no ocurriese como con  Ucrania y Rusia;  es decir un Ejército mercenario que fuese capaz de asustar a España en sus ataques expansionistas hasta que pudiesen contar con las Forces de defensa de Catalunya, integradas en la Otan. Un ejército convencional de en torno a los 30.000 hombres, más una gran masa de milicias constituidas con Reservistas capaces de dispersarse rápidamente por el territorio, y de realizar la defensa cerrada de las grandes ciudades, mediante guerra de guerrillas, emboscadas, sabotaje e incursiones, que hiciesen inviable en el tiempo una ocupación. También pretenden ir desarrollando dos batallones, un de ellos de combate inmediato, y otro de Suport al Combat.  Además de unidades de marina de combate, aviación, fusileros, y un largo etc.

Y todo esto para combatir a Países próximos con los que puedan mantener algún contencioso, como por ejemplo… tic…tac, tic…tac, tic…tac.