200 gilipollas con varita a dar la vara a Bruselas

Que España es un país con unos niveles de represión brutales en los que se persigue a la gente por sus ideas es evidente. Basta con ver a los 200 alcaldes  gilipollas  independentistas, valga la redudancia,  que, con cargo ya veremos a que dinero, se han pirado a Bélgica. ¿Habrán  tenido que pedir los 200 gilipollas un permiso penitenciario para poder salir de España?

Pues va a ser que no. Va a ser  que estaban en libertad, que son alcaldes de su pueblo y que llevan años expresando libérrimamente sus ideas en España. Lo  que España sí debe empezar a meditar ya es sí esto puede seguir siendo así o no, es decir, si el derecho a la libre expresión es tan amplio como para permitir promover la ruptura de una nación y, encima, sin respetar legislación alguna. Hay que entender que ese tipo de libertad de expresión puede llevar a cositas tan tontas como una guerrita.

Vamos  a ver por donde sale Bélgica y a ver si los, por lo visto medio nazis, de los independentistas flamencos se callan de una vez o por lo menos alguien les canta la gallina. Cosa que no hará nuestro Ministro de Exteriores, creo que un tal Dastis, cuyo papelón está siendo de una brillantez que lo sitúa en el culmen de la historia diplomática española. ¿Le importaría al Dastis este mover el culete un poco?