Charnego, alias Rufián, el perrito que ladra

La exposición pública que ERC hace de Rufián es repugnante como, por cierto, lo es el propio Rufián cuya función es ser repugnante. ¿Por qué es repugnante el uso que ERC hace de Rufián y que Rufián acepta con orgullo aumentando así  su propia indignidad? Porque Rufián, Charnego le llamarían si fuera un perro, no es más que un muñeco para que ERC enseñe que un charneguito puede ser separatista, disciplinado y bueno.

Lo de Rufián es como los judíos que hacían de policías en los campos de concentración, como los indios que acompañaban al ejército yankee para exterminar a los indios de América. Es el charnego que va al lado de los pura sangre para que el resto de charnegos traguen con ser los futuros catacharnegos de segunda. Y lo usan para que ladre, para que sea el más bronco de todos, el menos culto, el más brusco, el más agresivo, el más burro es decir, para que haga  lo que para  los pura sangre de ERC es y hace un charneguito.