Ser condecorado por la Guardia Civil es sin duda motivo de recusación.

Al menos eso opina Gabriel Rufián, que considera que la Jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela, no es de fiar, judicialmente hablando, por el demérito que le supone haber sido condecorada por la Guardia Civil. Es de suponer que para el diplomado en relaciones laborales, hijo de granadinos y jiennenses eso es un crimen imperdonable.

Desconocemos si eso de ser Rufián desde hace generaciones, tantas que a sus antepasados se les otorgó el apellido, es fruto de la casualidad o es por oficio, pero sin duda en su pueblo, Bobadilla, tienen clara la catadura del individuo del que sus propios familiares dicen, que entienden que diga tantas tonterías, porque con ellas se gana la vida; nunca mejor dicho, porque cuando el Rufián se metió en politica, ganaba 600 Euros de la mayor empresa de España, el INEM, siendo ese el único ingreso de su casa, puesto que su mujer tampoco trabajaba.  A continuación y como curiosidad, mostramos alguna definición de Rufián encontrada en Internet… y hasta ahí podemos leer.

Un rufián,  sería un proxeneta. Por extensión, en la actualidad la noción suele utilizarse para nombrar a un hombre dedicado al delito o carente de ética. Por ejemplo: “No puedo entender cómo la gente votó a semejante rufián”,  Tal Cuál.