Pues sí, en España empezó a amanecer

1 de Abril de 1939, termina la Guerra y,  a lo que hoy no se le da importancia,  un país tenía que echar a andar. Lo que acababa de sufrir España no tenía nada que ver ni con las guerras carlistas ni con la invasión francesa. España quedó arrasada en 1000 días de contienda.

El 1 de Abril era un día feliz para media España y de incertidumbre para la otra media que llevaba tres años escuchando que si Franco ganaba el caos y la venganza llegaría a sus casas. Al pasar unos meses España se dio cuenta que la victoria nacional era para todos los españoles. Todos,  menos para  los que seguían intentando mantenerlos  enfrentados.

Terminó y había que reconstruir España en todas las facetas de la vida. Fueron llegando los embajadores. El problema más urgente era abastecer a la población, iniciar el ritmo de las fábricas, hacer funcionar unos servicios públicos inexistentes y mitigar el hambre atroz, sobre todo en la zona roja y se consigue la normalidad en el suministro de pan, aceite, carne y jabón gracias a la excelente cosecha de 1938. Fue un espejismo y tuvo que llegar, por el bien de todos, la temida cartilla de racionamiento.

Era el momento de organizar las noticias que llegaban a los hogares y se hizo obligatoria la conexión de todas las emisoras a Radio Nacional a la hora del famoso “parte”:

“¡Españoles. Alerta!. La paz no es un reposo cómodo y cobarde frente a la historia; la sangre de los que cayeron por la Patria no consiente el olvido, la esterilidad ni la traición. ¡Españoles alerta!. Todas las viejas banderías de partido o de secta han terminado para siempre; la rectitud de la Justicia no se doblegará jamás ante los egoísmos privilegiados ni ante la criminal rebeldía; el amor y la espada mantendrán, con la unidad de mando

victoriosa, la eterna unidad española. ¡Españoles alerta! España sigue en pie de guerra contra todo enemigo interior o del exterior, perpetuamente fiel a sus Caídos. España, con el favor de Dios, sigue en marcha, Una, Grande y Libre, hacia su irrenunciable destino.”.

Este fue el primer comunicado de Franco, el ya Jefe del Estado de todos los españoles en la primera conexión en cadena de todas las emisoras de radio. A partir de ahí, la reconstrucción.

La obligatoriedad de escuchar el Himno Nacional en las emisiones finales del día. España comienza a vivir momentos de normalidad en convivencia pacífica y en orden, que no olvidemos, es la auténtica libertad. Abría el Liceo en Barcelona y por supuesto y para finalizar estos días de esperanza después de los 1000 de contienda, el gran desfile de la Victoria el 19 de Mayo, el cual duraría 6 horas e intervinieron 250.000 hombres en él. Era el colofón final, para empezar unos años difíciles con el empuje y el trabajo codo con codo de todos los españoles.

Y por supuesto se reanuda la Liga de fútbol y dado que el Oviedo no podía participar por el estado en el que estaba su estadio, hay que dirimir entre el Osasuna y el Atlético de Aviación la última plaza en la recién creada Primera División, el cual gana a los navarros por 3 a 1 y serán los que ocupen la plaza vacante asturiana.

Y por supuesto vuelven los toros, que aunque en la zona Nacional se habían seguido celebrando, por razones que no están claras pero que con el paso de los años, parecen aclararse y es el odio a lo español y a sus  tradiciones, no era así en la zona republicana. El 24 de Mayo homenaje al Caudillo en las ventas. Volvían los toros a Madrid después de tres años. Volvía la fiesta a España.

Rápidamente después de la victoria, el 23 de Mayo se crea el Instituto Nacional del Libro. Lo dejo aquí, porque según lo que aprenden los niños ahora al Régimen no le gustaba que los españoles leyeran.

En fin que continuará. Hay que dejar claro y constancia escrita de todo lo que pasó y de cómo España llegó,  con estos cimientos,  a ser la novena potencia industrial del mundo.