En la Generalidad no se adoctrina a los niños.

Al menos, eso es lo que tenía que haber dicho el inspector de educación, Jordi Cantallops, al que la Subdirección del área correspondiente, le ha abierto un expediente administrativo por sanción grave, supuestamente, por no haber cumplido sus funciones, que a todas luces eran como imaginamos… las de ejercer de mamporrero de esa manipuladora Consejería.

Como en la novela de Aldous Huxley, “Un mundo feliz”, así desearía la Generalidad de Cataluña, que en materia de educación hiciesen los inspectores, bueno, casi todos ya lo hacen, cual zombies repiten… Soma, Soma.  De hecho, en la novela un gramo de soma curaba diez sentimientos melancólicos. Mejor, dejémonos de melancolías… pero si como Jordi, pretende alguien decir que se adoctrina a los niños catalanes en el peor de los independentismos sectarios, enseñándoles el odio a España… entonces, se le cita a declarar, ejerciendo el instructor del Expediente la función de Fiscal.
Mientras los demás inspectores, ante el temor a que no les renueven al año siguiente… con la nómina en la mano siguen diciendo Soma, Soma, Soma.