Rajoy se ha hecho caquita, se hace caquita y se hará caquita

Rajoy es el Presidente del Gobierno español que ha contemplado,  sin mover un  dedo,  todas y cada de las maniobras ilegales  llevadas a cabo por el separatismo catalán en los últimos años. El Gobierno español debió intervenir la Generalidad hace mucho  tiempo pero a Rajoy le da pánico tomar la responsabilidad de hacerlo.

Los términos en los que el Gobierno llevará al Senado la aplicación del art.155  generaban cierta esperanza. Parecía  que, por fin, algo iba en serio  y,  aunque sólo con vistas al corto plazo, se fuera a dar un puñetazo encima de la mesa.  Las posteriores actitudes de Rajoy o de  Soraya Sáenz de Santamaría demuestran que el Gobierno está deseando no tener que poner en marcha la aplicación de la Constitución. Es, otra vez, el pánico  de Rajoy que da pánico a quienes queremos que  España siga unida.

Puigdemont tiene fácil evitar el 155. Es más, tiene fácil seguir en la Presidencia de la Generalidad y seguir haciendo lo que le dé la real gana en Cataluña con los catalanes separatistas y contra los catalanes leales a España. Basta con que convoque unas elecciones autonómicas, que además podrá llamar constituyentes o plebiscitarias o como quiera sin que nadie le ponga pega alguna, para que Rajoy suspire aliviado y se olvide de otra medida   en Cataluña que no sea comparecer mansamente a esas elecciones. Y añado: parando todas y cada una de las acciones judiciales que existan contra Puigdemont y compañía. Que a Puigdemont el Gobierno le ofrezca aún esta baza  es vergonzoso.

Y hablando de acciones judiciales: ¿Cómo es posible que la Fiscalía General del Estado no haya interpuesto ya una querella por sedición y por rebelión contra todo el Gobierno de la Generalidad, contra la Presidenta del Parlamento de Cataluña  y contra los mandos, varios, de los mozos de escuadra? ¿Cómo es posible que no haya pedido con urgencia el ingreso en prisión de todos estos tipejos? Sólo VOX ha puesto en marcha esa vía aunque sin repercusión alguna en los medios de comunicación y con un Juzgado que les ha pedido 20.000 € de fianza para poder seguir como acusación en el procedimiento, es decir, con un Juzgado que quiere echar a VOX del proceso judicial. Toda esta falta de movimiento de la Fiscalía y el síntoma de la fianza pedida a VOX, una burrada en términos comparativos con otros procesos, son la prueba de un Gobierno cagadito de miedo y deseando no intervenir. Y que no me cuenten que el Juzgado, al pedir semejante fianza,  actúa, en este caso, de forma independiente porque no me lo creo.

La puesta en escena de Rajoy prometía un art.155, por lo menos, respetable. Las declaraciones, síntomas y hechos posteriores nos avanzan un art. 155 que, si llega a aplicarse, será mucho más suave en la realidad que en las palabras. Si al pánico de Rajoy sumamos las monsergas lastimeras de Iceta y  del PSC  no es difícil intuir que  el art.155,  que salga del Senado,  servirá para  muy poco más que para seguir enredando la madeja hasta llegar a unas nuevas elecciones autonómicas. Para entonces,  todo se habrá hecho tan mal que los separatistas tendrán hasta fácil ganar y los catalanes leales andarán tan asqueados que el día de la votación se irán a comprar billetes para lo que quede de España.  Haremos un pan como unas tortas. Al tiempo. Eso sí, Mariano, Mano de  Piedra, Rajoy comparecerá en la tele, con todo el culete embadurnado en caquita, aparentando que no pasa nada y que todo está controlado,  mientras un porrón de tractores aparcará  libremente por Barcelona.

Eduardo Arias