Los adivinos y sus bolas de cristal

Los periodistas y tertulianos son bastante pesados. Viven obsesionados con la adivinación del futuro. Parece ser que el premio se lo lleva el que acierte. Nadie sabe exactamente por donde van a salir ni Puigdemont, ni Rajoy.

No lo saben ni ellos. Cada vez que unos y otros, separatistas y Gobierno,  dicen que tienen todos los escenarios previstos están mintiendo. Improvisan como unos campeones y no dan más de sí que para un triste juego de acción-reacción-acción.

De todas maneras,  a estas alturas lo que vaya a pasar ya importa muy poco. Puigdemont está metido ya, haga lo que haga, en un jardín que, si España es un estado de derecho como todos se llenan la boca diciendo, debe mandarle de cabeza a la cárcel junto con muchos cómplices y por muchos años.   El colmo sería que si de repente Carlitos Puigdemont convoca elecciones autonómicas, aquí no ha pasado nada y a otro cosa mariposa.  Y el colmo es que eso es lo que está deseando que pase Mariano, Mano de Piedra, Rajoy para poder hacer aquello que más le gusta: nada.