Guardiola: que pesadito eres macho

Pepe, majo, cállate ya, coño. Que tortazo tienes y que difícil es entender que no te dé vergüenza ser tú mismo. Quizá esa sea la explicación, lavar tus vergüenzas, para que no pierdas ocasión de soltar una gilipollez. Venga Pepe. Ya sabemos que eres muy separatista. Que España te roba. Que los españoles tenemos ocupada Cataluña. Y que votar no es delito aunque,   como decía  uno por ahí,  follar tampoco salvo si la follada no se deja.

Y sabiendo todo eso también sabemos que te has vestido con el uniforme de la nación que ocupa la tuya, que has cobrado pasta de quién roba a Cataluña y que has escuchado el himno español  para luego representar a España por los campos de fútbol de todo el planeta. Todo ello sí acredita una cosa: tu corazón no es español. Los españoles no vestiríamos el uniforme de una nación que nos ocupe jamás, no cobraríamos dinero  de un invasor nunca y menos aún  lo representaríamos.  Un corazón español tiene dignidad. Un corazón separatista, como el de Pepe Guardiola, no.